LA VIRGEN DE LOURDES Y LOS HOMOSEXUALES
La despenalización mundial de la homosexualidad, que la Unión Europea impulsa en Naciones Unidas, tropieza con un serio obstáculo: la oposición absoluta de los gobiernos integristas islámicos... y del Vaticano. Se vuelve a producir la ‘santa’ alianza que en 1994 formaron ayatolás, obispos, imanes y pastores, oponiéndose al aborto y los anticonceptivos en la Conferencia sobre Población y Desarrollo de El Cairo. Pero a los sabios integrantes de la curia cardenalicia no les gusta aparecer públicamente alineados con sus homólogos mahometanos, y la diplomacia vaticana ha insistido mucho en matizar una diferencia: la Iglesia católica no está de acuerdo con que se castigue a los homosexuales con las duras penas (muerte, cárcel, tortura, fuertes multas...) que se les aplican en los países islámicos más radicales, con los que comparten trinchera a la hora de votar.
El mismo periódico que ayer publicaba una crónica sobre ese sordo debate entre bastidores de la ONU, ofrecía un par de días atrás otras dos noticias polémicas relacionadas con la Santa Madre Iglesia. Juntas, compartiendo página, una daba cuenta del número de ‘milagros oficiales’, de distintas curaciones atribuidas a la Virgen de Lourdes; y la otra reiteraba la condena apostólico-romana de la homosexualidad, recordando que insignes doctores de la fe valoran esta condición como una enfermedad. Sin embargo en la relación de prodigios producidos en la santificada cueva francesa no figuraba ninguna curación de tan pernicioso mal. En fin, milagro del bueno sería que la Iglesia despertara de sus pesadillas de siglos y dejara de perseguir a quienes comparten la misma orientación sexual que una tradición popular castellana atribuye a San Juan Evangelista.
