MANTEROS: CASTIGAR A LOS INDEFENSOS
Leo en los periódicos que hay 62 'manteros' encarcelados, 62 personas presas por buscarse la vida cuando se les impide trabajar. Porque la inmensa mayoría, si no la totalidad, se trata de inmigrantes sin papeles que permanecen en un limbo legal privados de los imprescindibles permisos, pendientes de una orden de expulsión que ha sido imposible ejecutar. Gentes que viven de las propinas por ayudarnos a encontrar estacionamiento, que duermen en albergues o en las calles, que buscan alimento en comedores de caridad, que se visten en roperos de asociaciones como ‘Karibú’... Pero que se niegan a robar y se resisten a mendigar. Son 62 condenados a penas que oscilan entre seis meses y dos años de cárcel, sobre quienes penden multas imposibles de pagar para indigentes, porque llegan a los 3.000 euros.
Los 'manteros', vendiendo copias piratas de CD o DVD ganan unos diez euros diarios. Y la millonaria industria del ocio audiovisual los persigue con saña despiadada, como si fueran ellos los culpables de que sus negocios hayan disminuido drásticamente. Les hacen pagar con cárcel su frustración por la imposibilidad de impedir lo que realmente les perjudica: las descargas por Internet de casi 1.900 millones de canciones y otros 345 millones de películas en 2008. Se castiga a lo débiles e indefensos. Y con ello, en palabras de Ramón Sáez, magistrado de la Audiencia Nacional, ‘estamos criminalizando la pobreza’.
Desde la reforma del Código Penal en 2003, la venta de copias piratas pasó a ser considerada como delito público. El hecho es que se le aplican condenas contrarias al sentido popular de la Justicia: las penas resultan desproporcionadas ya que llegan a ser más duras que las correspondientes por defraudar 4.000 euros a Hacienda, o por apropiación indebida de un vehículo usado. Y por si tal despropósito no fuera bastante, otro juez, Santiago Torres, advierte que ‘los inmigrantes irregulares están expuestos a un mayor rigor de la Justicia por la sustitución de la condena por una expulsión, y por la dificultad casi absoluta de suspender la pena privativa de libertad aún en condenas muy cortas.’
Sin embargo, la Sociedad de Autores (SGAE) no para de azuzar a tan injusta persecución. Y la Entidad de Gestión de derechos de los Productores Audiovisuales (EGEDA), que ha llegado a comparar a los manteros con los atracadores bancos, se opone a que se reduzcan las penas. Por cierto, el director adjunto de EGEDA se apellida Dapena, ¡que ironía!
Como miembro de la SGAE desde hace décadas, me opongo a que esta injusticia de cometa en mi nombre. Y me uno sin condiciones a los integrantes de Ferrocarril Clandestino o Sin Papeles, organizaciones que se esfuerzan en defender a los manteros. No sé donde hay que inscribirse en la Plataforma por la Despenalización del Top Manta, que cuenta ya con 7.000 firmas, pero quede claro mi absoluto respaldo. Y también mi firme intención de comprar discos a los manteros, aunque sean títulos que ya tenga, porque me los haya bajado con ‘la mula’ o porque los haya adquirido legalmente.
