13 Oct 2009

Los intelectuales que se querían apropiar de la cultura

por Pepe Cervera el 13 Oct 2009 | URL Permanente

Es una gran tragedia para un país tener intelectuales de mala calidad, lo que se nota cuando sus razonamientos carecen de rigor. En España contamos con algunos ejemplos, que en los últimos tiempos parecen haberse puesto de acuerdo para lanzar una campaña de reflexión sobre el problema de la mala regulación de la llamada 'propiedad' intelectual. Esta campaña por una mano dura en lo que se refiere al derecho de autor se basa en dos 'argumentos' que demuestran un pésimo hábito de razonar, en el mejor de los casos, o un descarado intento de apropiarse para su uso privado de un bien común, en el peor. Estas razones son de una calidad intelectual que solo cabe calificar de pésima, como puede comprobarse en este artículo de Javier Marías (aunque también aparecieron, idénticos, en el publicado por Andrés Trapiello el 13 de septiembre en el Magazine de La Vanguardia).

Lo primero es recordar el perjuicio de que son objeto los creadores debido a la caducidad de la 'propiedad' intelectual. Así, Marías afirma que "Quienes hacemos obras artísticas, buenas o malas (escritores, músicos, cineastas), ya hemos estado discriminados siempre respecto al resto de la sociedad: lo que creamos o inventamos, lo que es más nuestro que cualquier bien adquirido por cualquiera, tiene fecha de caducidad y pasará a ser del dominio público un día, a diferencia de lo que ocurre con las propiedades de todos los demás: la gente lega sus casas, tierras, fortunas, negocios, de generación en generación. A nosotros, en cambio, se nos impone un límite -un extraño castigo-, sin recibir en vida por ello ninguna compensación". Para Marías, por tanto, es injusto que se traten de forma diferente cosas que son para él iguales, como la propiedad física y la intelectual. Si la duquesa de Alba hereda las tierras que le dejaron sus antepasados, escribía Trapiello por su parte, ¿por qué no reciben los herederos de Lope de Vega los réditos de sus obras, cuatro siglos después?

En segundo lugar, ambos autores razonan que la 'propiedad' intelectual es imprescindible, porque sin ella no existe la creación. De no existir una ley dura de derecho de autor, duramente aplicada, lo que se está poniendo en riesgo es la existencia misma de la Cultura. De lo que se deduce que ésta es única y exclusivamente obra de profesionales, que deben ser pagados. Y que el papel de los lectores, espectadores o contempladores es puramente pasivo; la cultura sería pues un acto unidireccional desde los autores hacia los receptores, cuya única aportación es dineraria. De quienes no son autores sólo se espera que paguen, y callen.

Ambas argumentaciones pueden rebatirse con suma facilidad, si uno se molesta en aplicar un mínimo de rigor intelectual. La historia nos resuelve la primera: dado que la primera ley de 'copyright' es de 1710, si la creación sólo pudiese existir en presencia de 'propiedad' intelectual habría que concluir que no pudieron existir ni Lope de Vega ni Shakespeare, ni Cervantes ni Herodoto, ni Mozart ni Vermeer, ni Ovidio ni Homero, entre muchísimos otros: todos los autores que trabajaron antes de que existiera la noción de recompensar al autor a tanto por copia vendida. La creación artística ha sido durante la mayor parte de la historia, para bien o para mal, una cuestión de aficionados; es decir, de personas que no creaban para vivir de ello, sino por el placer de crear. Y se ha hecho en ausencia de ningún género de protección legal, ni en forma de 'Copyright' ni en forma de Derecho de Autor. Durante milenios los artistas han creado por amor al arte, y a cambio de otro tipo de compensaciones. Es curioso cómo para gentes como Trapiello y Marías la cultura sólo es imaginable, aparentemente, como creación mercenaria.

En cuanto a la segunda, la 'propiedad' intelectual infinita, se trata de un error de razonamiento todavía más grave. Porque si es injusto tratar diferente a los iguales, también lo es tratar igual las cosas diferentes. Y es obvio que la propiedad física es radicalmente distinta de la llamada (torticeramente), 'propiedad' intelectual. Los objetos se pueden poseer porque están hechos de átomos, lo cual implica que a) no se pueden reproducir con facilidad, y b) no pueden ser usados por varias personas simultáneamente. En cambio las creaciones intelectuales están hechas de bites, lo que quiere decir que a) se pueden reproducir a coste cero y b) pueden ser disfrutadas simultáneamente por muchas personas. Son, en esencia, cosas distintas, y por ello deben ser tratadas de forma diferente, si se pretende ser justo.

Cabe, por tanto, pensar que el razonamiento de Trapiello y Marías no es simplemente erróneo o injusto, sino que encubre un intento de robo a gran escala. Los autores que defienden esta versión extendida de la 'propiedad' intelectual quieren privatizar la cultura en beneficio propio, apropiándose de algo que pertenece a todos. La intención es obvia en frases como "lo que creamos o inventamos, lo que es más nuestro que cualquier bien adquirido por cualquiera", según Marías, que considera la creación es un acto excelso que no reconoce antecedentes. El autor crea desde la nada, y por tanto su gesta es heroica, y su producto le pertenece en exclusiva.

Esta versión deja por completo fuera a la otra parte de la cultura, a quienes la practican leyendo, viendo teatro o cine, visitando exposiciones, escuchando música. La cultura es un diálogo, una conversación con dos partes en la que autor y lector deben participar. Porque la creación no publicada (no hecha pública; no compartida), es inútil. Los autores no son los propietarios únicos de su obra, desde el momento en que la hacen pública: la cultura es la suma de las obras que están en las mentes de todos los receptores, a los que en parte también pertenecen. Apropiarse por completo de sus creaciones sin reconocer la participación del público sería ya una forma de latrocinio.

Pero es que además los autores que quieren la propiedad absoluta y eterna de sus obras están robando a la sociedad, de la que ellos extrajeron buena parte de los elementos que componen su obra. Ningún humano es una isla, y esto es todavía más cierto en el caso de los autores, puesto que toda obra es, por definición, derivada. Javier Marías no ha inventado la novela ni el ensayo; tampoco Trapiello ha creado las palabras con las que escribe sus obras, ni el concepto de argumento, ni la gramática. Todas esas cosas las usan con libertad porque forman parte de la Cultura, que ellos han usado precisamente porque la 'propiedad' intelectual es finita: porque la ley, en su sabiduría, prescribe que para que la cultura exista hay que liberarla, después de un tiempo. Sería un robo beber de la cultura anterior, pero después cerrar el grifo a la cultura siguiente.

Quizá no lo hayan pensado muy bien, porque si existiese esa 'propiedad' intelectual eterna que solicitan Marías y Trapiello tendrían que pagar por el uso de la novela a los herederos de Cervantes, y abonar royalties por el ensayo a los descendientes de Montaigne. Tendrían que pagar a la Real Academia por usar las palabras del español, y a los descendientes de Nebrija por la gramática. Los costes de los argumentos de Homero o Shakespeare podrían ascender a verdaderas fortunas, como lo haría en otros ámbitos el uso del 'rock&roll' o el concepto de retrato. Los verdaderos beneficiarios de un sistema así serían los abogados, y las sociedades de gestión de derechos. Si nuestros autores partidarios de la 'propiedad' intelectual extrema tuviesen que pagar sus deudas, igual no les saldría rentable la creación. Lo que pasa es que ellos no reconocen deuda alguna con la cultura anterior; sólo quieren que la cultura futura les pertenezca, como si fuese por completo obra suya, sin antecedente ninguno.

La llamada 'propiedad' intelectual es un pacto en el que el estado reconoce la creación, y la premia con un monopolio; y los autores reconocen su deuda con la cultura de la sociedad en la que viven, aceptando que ese monopolio sea temporal. Sólo así, con la incorporación de las creaciones al Dominio Público después de algún tiempo, el creador devuelve el préstamo que recibió de los creadores anteriores. Solo así la cultura puede seguir viva.

En el fondo, lo que algunos autores como Marías y Trapiello quieren hacer es apropiarse de la Cultura; arrebatarle a la sociedad lo que la sociedad les prestó, interrumpiendo la cadena de ascendiente-descendiente que es la civilización. Se basan en una idea hinchada de su aportación como autores para intentar congelar el fluir de la cultura, para desviar a sus bolsillos el valor acumulado de miles de años (y muchos miles de autores anteriores a ellos). La cultura es un compendio de creaciones que se nutren unas de otras, que se construyen unas sobre otras, que surgen de un lenguaje y de una cultura que no es ni puede ser propiedad de nadie, porque es de todos. El proyecto que parecen defender Trapiello y Marías es la radical privatización de la cultura en su favor; la apropiación del acervo cultural común por un reducido grupo de autores profesionales.

No se trata de una defensa frente al ataque de Internet y el P2P; ni de defender un derecho perdido. El plan es secuestrar la cultura y apropiarse de ella, para siempre. Quizá, después de todo, no se trate de un error de razonamiento, sino de algo mucho más siniestro: un robo de proporciones míticas envuelto en una supuesta defensa de la cultura. Los radicales partidarios de la apropiación masiva de lo que pertenece a otros no son los 'piratas' de Internet, sino estos intelectuales, capaces hasta de retorcer su pensamiento para ajustarlo a sus intereses. No se deje engañar por sus 'argumentos' de cordero degollado, por sus cantinelas de víctima: se trata de lobos que nos quieren quitar a usted y a mí algo que nos pertenece a todos. Son pensadores dispuestos a matar la cultura con tal de apropiársela. Afortunadamente, su tiempo ya ha pasado.

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29 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Alejandro

Alejandro dijo

Por una parte, creo que tienes razón que la Cultura ha de ser Universal pero, por otro, creo que, a los creadores, siempre se nos ha despreciado como tal y, lo normal, es que no se nos remunere por nuestras creaciones.
No se. Ni tanto, ni tan calvo. Vivimos en el país en el que siempre y, por sistema se ha marginado al científico y, sin que haya lucro por parte de unos segundos, habría que pagar de alguna manera al que crea.
Así sea.

eclectico

eclectico dijo

Arderás en el infierno por este apunte.
Pero no estarás solo allí.

Un saludo

Manolo

Manolo dijo

¿Puedo copiar todos los posts de tu blog en el mio sin pagar un duro (ya sabes, son bytes a coste cero) por propiedad intelectual?

O mejor ¿por qué no me escribes unos cuantos posts originales y me los mandas sin que yo te pague (ya sabes, para no ser mercenario) y así obtendrás la misma remuneración por tu trabajo que todos aquellos anteriores a las leyes de propiedad intelectual?

Ah... claro... y no te olvides del argumento favorito de la pandilla de listillos... que todo esto de la propiedad intelectual es un fallo de de inadaptación a los nuevos tiempos y de no saber encontrar un nuevo modelo de negocio.
Ya tienes tema para un nuevo post donde resumirnos todos esos "nuevos modelos de negocio" que vas a hacer con los posts que me vas a escribir gratis para mi blog.

Saludos.

Suso

Suso dijo

Como dirían Hernández y Fernández "yo aún diría más": La propiedad material sólo se puede vender una vez, pero lo que se reclama aquí con la "propiedad intelectual" no es solo vender lo invendible sino ¡vender lo mismo infinitas veces!. El chollo del siglo.
Por cierto, para mi coincido en que el propio término "propiedad intelectual" ya es engañoso. Es más correcto hablar de "derechos de autor", lo que no ofende a nadie, y después ya podremos discutir en qué consisten esos derechos, o si son de naturaleza económica o de otro tipo.

Pepe Cervera dijo

Estimado Manolo:

Mucho me temo que no puede hacerlo con éste blog, cuyo 'copyright' es de RTVE; ya me gustaría a mí. Y para demostrarlo le informo que en mi blog personal Perogrullo (http://www.perogrullo.com) dispongo de una licencia CC By-Sa. Así que sí, si así lo quiere puede usted copiar mis post en su blog sin pagar un duro; tan sólo tendrá que cumplir las condiciones que yo, el autor, he decidido imponer. Y entre ellas no está el cobro por lectura, ni por reproducción. Así que sí, cobro lo mismo que lo autores anteriores a las leyes de copyright y derecho de autor: por otras vías. Como ve, sé de qué me hablo.

En cuanto a su otra amable oferta, debo declinarla. Afirmar que el actual marco de la 'propiedad' intelectual bordea el abuso, y que el que proponen determinados 'intelectuales' se interna con decisión en la privatización de la cultura, no es sinónimo de ser idiota. Creo que hay que explorar nuevos modelos de negocio, sí, porque los antiguos han quedado obsoletos. Pero el abuso del autor no es nuevo; es una tradición, vieja como el mundo, que hay que hacer también obsoleta.

Muchas gracias por su interés y atención, y un saludo.

PP Cervera

Max

Max dijo

Sería bueno preguntarle a Javier Marías que le parecería pagar cada vez que quiere mear, abrir un grifo, taparse con una manta o pasar la escoba ya que todo eso lo inventó alguien...

Manolo

Manolo dijo

"tan sólo tendrá que cumplir las condiciones que yo, el autor, he decidido imponer"

Menudo derroche de hipocresía y cinismo en un artículo que se supone va en contra de los derechos de autor.

Cosas veredes, Sancho.

Pepe Cervera dijo

Estimado Manolo:

Ya veo como funciona esto. Si yo utilizo esos mismos derechos de autor que usted dice defender, soy un hipócrita. ¿Será que hay autores de clase A y otros de clase B? ¿Y quién decide de qué clase es cada uno, usted?

El artículo critica la extensión desaforada de la 'propiedad' intelectual que pretenden algunos autores. ¿Me incapacita para ser autor el criticar a los radicales que quieren extender al infinito el derecho de autor? ¿Voy a necesitar un certificado de pureza de sangre, o ideológica?

No hay manera de ganar, ¿verdad? Cara, gana usted; cruz, pierdo yo. Es un juego muy jugado, sobre todo en política. Pero también es un poquito repugnante, la verdad, desde el punto de vista intelectual. Se llama la Ley del Embudo: el agujero ancho, p'a mí, y el estrecho p'a tí. Y moralmente me parece bastante abominable. Pero oiga, cada uno es cada cual.

Muchas gracias por su atención e interés, y un saludo.

PP Cervera

Alex May

Alex May dijo

En este link se ve claramente en que direccion vamos. Por algo sera no? http://en.wikipedia.org/wiki/Copyright_Term_Extension_Act

Suso

Suso dijo

Como veo que Manolo no lo ve claro, insisto en lo que dije antes (coincidiendo absolutamente con Pepe Cervera). La "propiedad intelectual" es un abuso desde el mismo concepto. Pero eso no niega que existan "derechos de autor", uno de los cuales es el reconocimiento. Cuando se reproduce literalmente el contenido de otro eso se llama "cita", y únicamente se debe mencionar al autor original, lo cual es una manera de darle ese reconocimiento. Si no se menciona al autor tiene otro nombre: "plagio". Y está perseguido por la ley. No estoy seguro de si está tipificado como delito, pero al menos tengo claro que se puede denunciar legalmente.

Carlos Y Mara

Carlos Y Mara dijo

Que hagan lo que quieran ahora bien.Y hablo con propiedad me descargué una película de una página famosa ahora cerrada y uno de los administradores me dijo que era un pirata, que la quería en mejor calidad para sacarme los cuartos antes.Y no era ése el tema.Me sentí ofendido.Así que que hagan lo que quieran que para eso hay libertad.

Carlos Y Mara

Carlos Y Mara dijo

La película era "Silent Hill" película del gremio cinefefílico que todos detestaban y que ahora...curiosamente adoran, de la que se va a hacer una segunda parte...

Antonio José Fernández

Antonio José Fernández dijo

Dejando a aparte a Manolo y sus trolladas, añade a Manuel Rodríguez Rivero en la "conspiración para apropiarse de la cultura". Segundo párrafo de su artículo de hoy que se publica en El País.
Y ya que estamos, dos precisiones: la propiedad intelectual se creó para defender las patentes, la creación -por decirlo de alguna manera- industrial: planos, maquinaria y, ahora, los medicamentos y fórmulas; el concepto 'autor' no tiene ni 150 años de vida. El derecho de autor y las sociedades de gestión fueron creados para defender a los autores de impresores, editores, etc. Es decir, para defenderlos de la 'industria cultural' que tanto defienden ahora.

Marc

Marc dijo

Estoy totalmente en desacuerdo con que un autor -se periodista, escritor, músico- pueda decir que tiene que hacer con sus obras otro autor. Lo que sería verdaderamente libre sería que cada uno pueda decidir si su obra es copyright, copyleft. De la misma manera que de la poltrona de la SGAE es muy fácil pedir un cánon y conseguir que el gobierno trague -otro lobby más, como hay tantos y nadie se queja tan energicamente-, también lo es pedir a miles de autores que dejen de registrar sus obras en las oficinas de la propiedad intelectual del Estado. Que uno ya luego ceda la gestión de sus derechos a una entidad de gestión llevada por dinosaurios es otro tema.

Aqui lanzo un interrogante: Si rompemos una lanza en favor del copyleft, ¿porqué no acabar con la política de patentes y marcas también? No se quien montaría un negocio entonces. Porque desengañemonos, la cultura es un negocio. Todo lo es. Hasta las ONGs lo son.

Lo que está claro es que de un tiempo para acá molesta que haya una industria cultural -y que esta no pasa por buenos momento, almenos en sectores-. Pero sin la industria cultural que tanto nos molesta, dudo que salieran autores nuevos. Porque una cosa es clara: Solo nos movemos por dinero. Para no pagarlo y para cobrarlo.

MrK

MrK dijo

¡Olé, Pepe Cervera! Precioso y preciso artículo.

Aitana

Aitana dijo

Yo, como científico creo ideas, ecuaciones, teorías, experimentos, etc. y cobro por ello. Cuando me muera, mis herederos recibirán lo que haya sobrado del dinero que he ganado (que no será mucho). Si extendemos la teoría de los autores a mi trabajo, mis hijos deberían seguir cobrando mi sueldo, ya que las teorías científicas que publiqué segurán estando accesibles, no? Y lo mismo para los albañiles, pintores, y otros profesionales.

A uno se le paga por su trabajo. El de los autores es crear. Sus herederos que hereden los beneficios, pero no su "sueldo".

Ignacio

Ignacio dijo

Marc,

Creo que Pepe critica el modelo actual más que intentar imponer a los autores su voluntad. De lo que se trata es de convencer a la gente de que el modelo actual no es bueno, no de obligar a nadie a nada.

Respecto a las patentes, son igualmente criticables, y para muestra basta ver los desafueros que llegan a cometer las farmacéuticas o los ridículos litigios que provocan las patentes de software en EE.UU.

La diferencia es que las patentes, teniendo como tienen una duración excesiva, no llegan ni de lejos a la eternidad que conceden las leyes de copyright actuales.

Las marcas son otro tema, pues nos defienden (teóricamente) del engaño y la estafa.

En primer lugar, no se está proponiendo acabar con patentes ni copyright, sino simplemente hacerlo razonable.

Aparte de esto: la cultura no tiene por qué ser un negocio, al menos no para todos los creadores. No nos olvidemos que hubo vida antes del copyright y las patentes. Ni mucho menos todo es un negocio (en el sentido de actividad para ganar dinero); hay otras recompensas.
No dudes que saldrían autores nuevos, quizá incluso mejores al no tener que preocuparse tanto del mercado. Remito de nuevo al post y a los autores pre-copyright.
Es cierto que nos movemos en gran medida por el dinero, pero éste no tiene por qué provenir de un sistema de retribución injusto e hipertrofiado como las patentes actuales o el copyright actual.

La pregunta fundamental es la siempre la misma: ¿por qué un autor debe cobrar N veces y cualquier otro profesional solo una vez por trabajo realizado?

Lluc

Lluc dijo

Estoy en contra de los grandes negocios donde el mediador gana el dinero y el productor no gana casi nada. Creo que en eso estamos de acuerdo.
Si acabamos con el copyright se tiene que subvencionar la creación y seguir reconociendo el mérito a los autores.
Shakespeare escribía para ganarse su sueldo: vivía del mecenazgo de un noble y escribia muchos de sus famosos sonetos por encargo. La mayoría del teatro de la Grecia antigua recibía ayudas de los estados. ¿Es eso malo?

Si el (buen) creador no se puede ganar la vida con ello estamos relegando la creación a un segundo plano. Y ademàs la elitizamos: sólo podrá crear aquél que tenga los medios materiales para subsistir.

Yo creo que no podemos permitirnos perder la cultura, ya sea por los capilalistas de siempre o por los populistas del mañana. Los actos tienen consecuencias y se tienen que meditar bien.

Yo defiendo un entorno donde convivan copyleft y copyright, y donde el reconocimiento de la autoría sea inalienable. Obligar a las personas a hacer lo que no quieren es contraproducente por ambas partes. El copyright no tiene que ser esclavismo camuflado, tiene que ser puesto en su lugar. RECORDAD que EN ESPAÑA y EN EEUU LOS DERECHOS DE AUTOR NO FUNCIONAN IGUAL y que parte del debate del copyleft no tiene sentido en los países como España.

Estoy un poco harto de oir sólo a dos lados, los capitalistas (SGAE) que sólo favorecen a los peces grandes y los populistas (EXGAE) que sólo favorecen al público. Para mi sólo son dos facciones que quieren imponerme su ley incontestable. En cualquier caso deberé seguir en la sombra sabiendo que no vale la pena plantearse ser un artista profesional: o te joden o te mueres de hambre.

David Rabinad

David Rabinad dijo

Un ensayo muy acertado que queda, creo, desvirtuado por el último párrafo, que es un poco bestia.

Trapiello, Marías, y otros muchos, simplemente están asustados ante un nuevo paradigma al cual no saben cómo responder.
No olvidemos que los músicos siempre podrán vivir de sus conciertos, los películeros, de los cines (por ahora), pero los escritores... pues no sé.
Por otro lado, los escritores, en general, a excepción de los cuatro que venden mucho, nunca han vivido de sus libros. No creo que escriban columnas en prensa por el simple placer de hacerlo.

Fernando

Fernando dijo

Gracias, has puesto en un texto magnífico lo que muchos pensamos.

ghostDancer

ghostDancer dijo

A parte de estar basicamente de acuerdo con el artículo que me parece bastante claro, hay otro punto , si existe la "industria" como los creadores profesionales se autodenominan, el problema es que no se estan sabiendo adaptar a los nuevos tiempos o cambian el sistema de producción y distribución o su industria se va al garete, y eso ha pasado con todos los metodos de producción siempre. O te adaptas o desapareces, o es que nadie se acuerda de la reconversión (mas bien desconversión) de la industria pesada española en los 80 , no estaban adaptados desaparecio gran parte de la misma con grandes perdidas de puestos de trabajo en toda España. Pues ya saben los de la industria creativa (o es creacionista?) o se adaptan o al paro, porque si son una industria esas son las reglas y si lo hacen por que no pueden evitar compartir su ser creativo, muchos grandes artistas se murieron de hambre y fueron reconocidos posteriormente, pero escribir un libro y estar cobrando toda la vida es un poco exagerado. Yo por lo menos creo que el año que viene no cobraré por lo que he hecho este año, tendre q

me

me dijo

Encima se tiran piedras contra su propio tejado porque los autores reciben una ínfima parte de los beneficios el grueso va a las editoriales, descográficas. productoras o distribuidoras. O los autores son tan necios que no saben ver este hecho o las editoriales los tienen adoctrinados

javi

javi dijo

Yo no entiendo porque se marea tanto la perdiz de los derechos de autor. En nuestro país la ley de propiedad intelectual dice expresamente al principio que es el autor el que decide lo que hace con su obra. La ley protege al autor. Si el autor decide sacar un beneficio, la ley le protege. Si decide "regalarla" también. No me parece adecuado utilizar la idea de la humanidad y la cultura universal para obligar a un autor a regalar su creación. Se trata de proteger los derechos individuales, no de imponer valores.

buibee

buibee dijo

Coincido en que aqui en españa tenemos la peor sociedad general de autores de toda europa.

SGAE = LADRONES

Iñaki

Iñaki dijo

Elocente e iluminador, como de costumbre, señor Cervera. Un placer leerle.

tomas

tomas dijo

Alguien me puede explicar como se reparten los beneficios o los canones en la SGAE, pongo un ejemplo, yo he escrito dos libros y un guión de cine, pero si mis libros no se venden o no se hacen famosos entonces no cobro nada?
autores somos todos o solo los que han publicado ?
una vez publicado como se reparte el pastel ?

saludos a todos y enhorabuena por el excelente artículo desmontando la teorías de pseudointelectuales.

Miquel de Valencia

Miquel de Valencia dijo

¿Que les parecería si el electricista que les hizo la instalación en casa o empresa, despues de cobrarla, tubiera propiedad intelectual sobre ella? y así ¿cada vez que ustedes accionaran un interruptor tendrían que volver a pagar?

Fabian

Fabian dijo

a:Miquel de Valencia

O poniendoles un ejemplo mas cerca de lo que ellos llaman "arte y cultura".
Supongamos que un arquitecto, diseña un edificio, un museo, o lo que sea. Si tu te pones delante de el y te haces una foto de recuerdo.... deberia cobrar algo al arquitecto cada vez que alguien hace esto, no?. Porque el pobre hombre no tiene para comer.

Lucimara

Lucimara dijo

Muy esclarecedor el artículo y muy útil.

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