¡YNWA!
Hola, y perdón por la ausencia. Me he dejado llevar. Que si el parón de liga, que si tal, que si cual, la molicie a veces ataca...Vamos allá. En un par de semanas se cumplen 20 años de la tragedia de Hillsborough, leeremos de todo sobre lo que pasó aquel día en Sheffield, la ciudad que años más tarde se hizo famosa por Full Monty, pero que en 1989 vivió la gran TRAGEDIA del fútbol inglés.
Así que vamos adelantarnos unos días.
No va a ser un aniversario cualquiera, no. Es una cifra -20 años- como para mostrar al mundo la manera de honrar a sus muertos que tienen en Anfield, y por extensión, en todo el fútbol inglés. Hillsborough es el triste epitafio a una década, los 80, muy, muy intensa en el club y en el fútbol inglés, en lo bueno y en lo malo.
No se puede concebir los que pasó en el estadio del Sheffield Wednesday separándolo de Heysel cuatro años antes: cuando el apogeo de los hooligans, esa gangrena que infectó el mejor fútbol del planeta justo cuando arrasaban Europa. El otro día estuve viendo en Youtube imágenes de Heysel, en mayo del 85, y el narrador de la BBC decía "habrá que hacer algo contra esa minoría, tirarlos a la basura, para salvar a la mayoría, y que cada vez que salgan de Inglaterra, no ensucien el nombre de nuestro país".....
Es verdad, eran una especie de grano que le había salido al futbol inglés. Pero Heysel NO hizo que la leyes en Inglaterra sufrieran un cambio radical.
Fue un cambio de puertas afuera, pero la prohibición de la Uefa de 5 años -7 al Liverpool- a los ingleses no acabó con el descontrol de los seguidores más exaltados.
Sin jugar en Europa, los aficionados estaban aún más hambrientos de fútbol, sobre todo los scousers, orgullosos de seguir a sus Reds donde fuera, a pesar de la fama de asesinos con la que cargaban en Europa.
Y llegamos al 15 de abril del 89. Semifinal de la FA Cup, contra el Forest. Una de esas citas a las que Rush, Barnes, Bardsley y cía llevaban miles, y miles, y miles de seguidores...En muchas webs de tiffosi de la Juventus aún hoy más de uno dice que fue un castigo divino por la muerte de 39 italianos en Bruselas.

Sin llegar a ser tan bestia, reconozco que tuvo que pasar algo como Hillsborough para que mi opinión sobre el Liverpool cambiara, de caerme MAL a caerme Bien. Empatía. Pocas veces me he agobiado tanto viendo imágenes de algo relacionado con el fútbol. Era dantesco, decenas de cadáveres de jóvenes apretados contra las vallas, muertos como ratas.... Lo ví en la tele, al día siguiente, un domingo, intentando entender qué había pasado.
En España también había vallas de esas, y daba un poco de "yuyu" acercarse a ellas...96 personas murieron, 94 esa tarde. Los familiares reclamaron justicia, querían saber de quién había sido la culpa.
El gobierno británico abrió una investigación, las conclusiones las recogió el Informe Taylor, que no determinó culpabilidades concretas, pero despejó el camino a una nueva ley, la "Football Spectators Act", que prohibía, entre otras muchas medidas de control a los estadios, las vallas. Inglaterra, donde nació la enfermedad diez años antes, era quien empezaba la cura.
Pero fue algo más profundo, porque cambió la mentalidad algo salvaje que tenían los supporters, y a día de hoy, hay pocos públicos más deportivos, limpios, correctos, que el inglés. Es casi imposible ver incidentes en un Liverpool-Manchester Utd, pero en un River-Boca, Vasco-Flamengo, Galatasaray-Fenerbahçe, o Lazio-Roma, te puedes esperar lo peor.
Seguro que los diferentes actos de homenaje van a poner los pelos de punta. La Uefa ha ayudado, y el sorteo de cuartos de la Champions "decidió" que no se jugase ese día la vuelta con el Chelsea, sino el 14.
Minutos de silencio, flores -veremos muchas con el YNWA, you`ll never walk alone- y todo el club, desde Benítez hasta el último bedel, vivirán con emoción ese día. Aunque para uno de ellos, será muy duro: Steven Gerrard, el alma del equipo, que entonces tenía nueve años, perdió ese día a su primo, John Paul Gilhooley, un chaval de sólo 6....Si ganan un título, dice, será para él, y para los 94 restantes.
Ahora más que nunca....YNWA!!!!
Odio y bombas sobre Manchester

Olvídense de la flema británica, dejen a un lado las "good manners", pasemos por encima que son dos aficiones casi siempre educadas, exquisitas, amables... hay un día al año en que los hinchas de los dos grandes de Inglaterra sacan lo peor de sí, y ese día ha llegado: sábado, 13.45, Old Trafford.
Los "Mancunians" (de Manchester, en slang) odian al Liverpool, y los "Scousers" (de Liverpool, ídem) al United...Sí, sí, ODIO.
Viene de antiguo, las razones son deportivas, económicas, y sociales.
Económicamente, Liverpool, ciudad portuaria, se desarrolló mucho antes, aquello de los ricos de toda la vida....
Posteriormente Manchester creció a su vez gracias a la Revolución Industrial, pero precisamente por eso, por tanta fábrica manufacturera, en Liverpool, más finos, más comerciantes, miraban por encima del hombro a esos trabajadores que vivían 42 millas al interior.
Luego está el tema musical, los Beatles son el gran orgullo de Liverpool -y del RU- Eran los que más vendían, los que más gustaban.
Manchester ha aportado a los Stone Roses, New Order, Smiths...no está mal, pero no es lo mismo...
Y llegamos al fútbol...
En esta rivalidad también ha habido etapas, claro. Años en los que desde el Mersey miraban por encima del hombro, y viceversa..
La pelea, de verdad, face to face, empezó en los 60. Hasta entonces ambos eran dos buenos equipos, pero no los mejores, de hecho el "bueno" de Liverpool, por historial, era el Everton.
Del 64 al 67 se turnaron como campeones, y los partidos empezaron a ganar la categoría de clásicos. Y hay que remontarse hasta esos años, para encontrar el último jugador que cometió la osadía de ir de un club a otro: Phil Chisnall en 1964. No era una estrella, pero su nombre sigue siendo recordado por ser el último hereje que vistió, seguidas, ambas camisetas (ojo, en los 90 lo hizo Paul Ince, pero al menos entre medias jugó en Italia, en el Inter)
En esos 60`s en Liverpool tenían a sus Beatles, y a su equipo campeón el 64 y el 66 (los años del Hard Days Night y Revolver, respectivamente); el United, a su Beatle particular, George Best, las ligas del 65 y del 67, y la Copa de Europa: era el primer inglés que levantaba la "orejuda", con los Busby babes, y eso les permitió mirar con desdén a un Liverpool que se vengó en la siguiente década, y de qué manera.
Los setenta son los años de oro del Liverpool: Uefas, Copas de Europa, ligas... Uno brillaba, otro languidecía: en Old trafford se vivió el drama del descenso en 1974, mientras en Anfield llenaban de trofeos las vitrinas. En los 80, lo mismo. Empezaba a ser humillante para el Utd comparar el palmarés, pero con el fin de la década, vuelta a la tortilla: desde la temporada 89-90 no ha vuelto a ser campeón el Liverpool.
Y ha coincidido todo este tiempo con la resurrección del United, que en mayo, puede empatar a 18 títulos de liga.
Y lo tiene chupao. Si yo fuera seguidor del Liverpool estaría hundido. Es increíble...cuando llegó Ferguson, en 1986, estaban ¡¡¡a once!!! campeonatos de distancia. Y el sábado pueden sentenciar la liga, y empatar a 18.
Boxísticamente hablando, hasta hace pocos años, el United estaba destrozando a su enemigo, lo estaba dejando KO, hasta que llegó Rafa Benítez: con él han recuperado el Orgullo, al menos en Europa. Y como hemos visto esta semana, en el continente siguen teniendo más pedigrí -y títulos, 5 Champions a 3-
Así que disfrutemos el sábado de toda la pasión del gran partido en Inglaterra. Eso sí, con pasión bien llevada, no como esa pancarta colgada en el fondo de los reds en la Copa de la Liga de 2003: "No bombardeéis Irak, destruid Manchester"
