Jack Bauer, probablemente, estuvo aquí
No son pocas las veces que la realidad supera a la ficción. Ejemplos hay muchos, pero, en la mente de todos, sin duda, el 11-S.
Quizás por eso, la ficción en sí -en concreto, la estadounidense- intenta que sus guiones den saltos mortales para llamar la atención del espectador, acostumbrado a una vida real que nunca deja de sorprender.

"24" es una de las últimas tv-series a las que me he enganchado. Es la serie de la acción en tiempo real. Temporadas (y van 7) de 24 capítulos que representan 24 horas de un día en la ajetreada vida del agente especial anti-terrorista y anti-sistema Jack Bauer ("antisistema" porque no le gusta cumplir con las reglas, no porque sea un antiglobalización. De hecho, su patriotismo es de esos que agota).
Las tramas tienen un especial apego hacia las amenazas nucleares y es cierto que rozan la inverosimilitud cuando se trata de resolverlas. Pero, aún así, me he enganchado.
Esta semana -ya sabéis, la de la visita de Barack Obama a Moscú- empezaba a ver la quinta temporada. ¡Y qué curioso! ...Por si no fueran ya bastantes las coincidencias entre "24" y la realidad política de Estados Unidos (la serie se adelantó convirtiendo a un afroamericano en inquilino de la Casa Blanca), todo empieza con la visita a Estados Unidos del presidente ruso y la firma de un tratado bilateral sobre terrorismo. Y todo ello envuelto en traiciones y amenazas.
Aparte de que este viaje de Obama a Moscú -que ha continuado en Italia y que terminará en el África sub-sahariana- daría, por supuesto, para una serie de televisión por todos los temas que han tratado, me pregunto quién de todos los agentes de seguridad que vinieron aquí a Moscú acompañando a Obama sería Jack Bauer.
Porque es fácil imaginar que no todo es tan fácil como nos lo quieren hacer parecer.
De hecho, nunca llegamos a saber con anterioridad cuál sería la agenda definitiva del viaje. La conoceríamos sobre la marcha.
Obama llegó el lunes por la mañana y, directamente, se fue al homenaje floral al Soldado Desconocido junto al Kremlin. Ni rastro de Medvedev por el momento. Estaba él y... Michelle... aunque apenas la vimos (mucho menos a sus hijas que, tal y como llegaron, desaparecieron de la vista).

...No creo que lo de Michelle -casi "desaparecida en combate" nada más llegar- fuera para evitar deslices como el que protagonizó, el pasado mes de abril, en Londres, abrazando como abrazó a la Reina de Inglaterra pasando por encima de todos los protocolos...
En total, la vimos al llegar, en un posado de los dos matrimonios presidenciales, visitando un orfanato y en un teatro -a lo lejos- junto con la primera dama rusa, Svetlana Medvedeva.
Suponemos que estuvo bastante entretenida en alguna de las habitaciones que tuvieron alquiladas en el hotel "Ritz-Carlton", el más caro de los más caros de una de las ciudades más caras...
Yo me atrevería decir que, seguramente, no sabían qué hacer con Michelle...
La tradición soviética siempre ha mantenido en la sombra la vida privada de los Jefes de Estado.

Gorbachov, el último de la larga lista de líderes soviéticos, fue el único en arrojar luz pública sobre su esposa, Raisa. Y los ciudadanos les criticaron. A él por hacerlo y a ella por jugar a "vestirse como una occidental" y a "actuar como una zarina". De hecho, la acusaron de ejercer una "influencia fatal sobre Mijail".
La sociedad rusa es profundamente matriarcal, pero sólo de puertas adentro. En la casa decide ella. Pero cuando se trata de la escena pública, en todos los niveles, el que decide es él y la actitud ha de ser, en general, conservadora y machista -incluso por parte de ellas-. La mujer de Yeltsin fue poco conocida, la de Putin es casi invisible y la de Medvedev aparece, a veces, tan sólo como artista invitada.
Y Michelle está llamada a ser actriz protagonista.

En fin, que al margen del "detalle" de las primeras damas (que nos demuestra, por ejemplo, los muros que siguen erguidos entre una parte y la otra), llegó el esperado encuentro en el Kremlin entre Dimitri Medvedev y Barack Obama quienes, por cierto, decidieron vestirse igual para la ocasión, con los mismos colores. Hasta las banderas de ambos países parecían confundirse. Mayor compenetración en la puesta en escena, ¡imposible!

Todo fueron confidencias y buena disposición en la llamada "Cumbre del Reinicio", en la que se firmaron, entre otras cosas, un ambicioso pre-acuerdo para reducir sus respectivos arsenales nucleares (sentaron las bases de un acuerdo que está llamado a sustituir al "START-1" después de 18 años).
Y el buen rollo se mantuvo aún cuando, durante la gran rueda de prensa, la primera pregunta -la de un periodista americano- fue sobre quién creía Obama que llevaba las riendas en Rusia.
Obama, probablemente a sabiendas de que -aquí, en Moscú- se había hablado mucho de lo que había dicho previamente de Putin ("Es un líder fuerte de los rusos" (...) "Está claro que sigue siendo un hombre con un pie en el pasado a la hora de llevar los asuntos"), quiso dejar claro que -para él- "el primer ministro Putin es tan sólo primer ministro".
En ese momento, Medvedev esbozó una leve sonrisa.

...Gustará más o menos, pero Obama tiene carisma y sabe cómo actuar, domina la escena, conoce al detalle cómo ha de expresarse uno corporalmente... Eso ó la comparación con Medvedev y Putin es odiosa, siempre tan estáticos ellos...
El caso es que, en el momento de ese primera pregunta, Obama salió airoso, como también de la reunión, a la mañana siguiente, con ÉL:

...con ese hombre, ese "Zar de la Nueva Rusia" que también ha sido portada de "Time" y que, digan lo que digan en contra, sigue teniendo eso indescriptible que la fotografía transmite perfectamente... (¿qué lectura podemos sacar de una mirada tan absolutamente heladora?)
Pues bien, Putin y Obama desayunaron "a la rusa" y, sorprendentemente, el jefe de gobierno ruso dijo que para él, el nombre de Obama estaba vinculado "a la esperanza en el desarrollo futuro de las relaciones bilaterales". Parece que hablaron de todo y que NO en todo estuvieron de acuerdo como era de esperar, perolas respectivas fuentes diplomáticas acabarían contándonos a los periodistas que la reunión fue, en definitiva, exitosa.
¡Ay, de lo que no se habrá enterado Jack Bauer! ¿Habría alguna conspiración en marcha que jamás llegaremos a saber?

...Esta foto data de finales de los 80, de cuando Ronald Reagan visitó Moscú. Hace unos meses, ocupó algunas portadas. Alguien dijo que el rubio de la izquierda con cámara de fotos al cuello es Putin, ya enrolado -por aquel entonces- en los servicios secretos rusos, y que, haciéndose pasar por un curioso, en realidad estaba haciendo su trabajo.
Como todo el mundo conoce el pasado de Putin en el KGB, yo no entendí muy bien la polémica. ¿A quién puede extrañarle que siguieran de cerca a un presidente de Estados Unidos estando todavía en tiempos de la Guerra Fría?
Lo extraño hubiera sido todo lo contrario.
Dicen que pudo ser ese supuesto Putin quien se habría encargado de incitar a la gente a que pusiera en apuros al presidente Reagan haciéndole preguntas compremetedoras...
De hecho, Peter Souza, el autor de la imagen, fotógrafo de la Casa Blanca entonces y todavía ahora con Obama, ha llegado a contar que le impresionó la capacidad de los ciudadanos para hacer preguntas tan complicadas al presidente Reagan.
En fin, otra posible anécdota para la Historia...

Pero, volviendo a Putin y a Obama... Según la Casa Blanca: "al presidente de Estados Unidos ya le ha quedado claro que Vladimir Putin es un hombre del presente y tiene la mirada puesta en el futuro". Para despejar dudas...
Pero lo cierto es que, después de su reunión, Barack Obama intervino ante los alumnos -poco receptivos (todo hay que decirlo)- de la "Nueva Escuela de Economía" de Moscú y dijo que "todavía hay viejas formas de pensar que quieren prevalecer". Un ejemplo -en diplomacia- de las diferencias entre lo que se dice y lo que se escenifica, entre lo que habla a puerta cerrada y lo que se comenta a micrófono abierto...

Fue en ese mismo foro, donde Obama dijo que "América quiere una Rusia fuerte, próspera y en paz". También que "el país que respeta el Estado de Derecho es un socio más fiable".
Y, llegados a este punto, os diré que -tal y como se anunció- Obama se reunió con líderes de la oposición y representantes de algunas ONGs defensoras de los Derechos Humanos. Fue un grupo reducido. Y la reunión duró tan sólo 15 minutos, pero tiempo suficiente para que los asistentes pudieran exponerle, en persona, las carencias que existen en este país en materia de Derechos Humanos, por ejemplo en cuestión de libertad de expresión o de libertad de manifestación.
Alguno de ellos se quejó de que el presidente de Estados Unidos no quisiera profundizar en ninguna de las cuestiones que le presentaron.
Y la televisión rusa apenas ofreció imagen de la reunión...
Así siguen las cosas.
Y, con o sin Obama... desde aquí seguiremos contándooslas.
Ni contigo, ni sin ti

Rusia y Estados Unidos están condenados a entenderse... aunque sea mal.
Lo suyo es un culebrón, un bolero, una tragicomedia, una historia de amor, odio y desencuentros... Hace años, como cuando aquello de la "Guerra Fría", sus posiciones estaban más claras. Hoy, tan pronto se muestran distantes con sus declaraciones oficiales, como -con ciertas actuaciones- se presentan como compañeros de inter-rail. En un instante, dicen: "sin ti no soy nada" y, en el minuto después: "vete, olvida que existo, que me conociste...".
Creo que nadie -aparte de ellos mismos- entiende realmente de qué van. Les mueven sus propios intereses. Es el juego político, la diplomacia en sí. Pero lo curioso, en último caso, es que a la gente siempre le queda la idea de que se llevan fatal.

Su primer encuentro oficial, el del 1 de abril de este 2008, en Londres, previo a la reunión del G-20, fue -según los propios protagonistas- "positivo". Obama habló de trabajar, de ahora en adelante, como si partieran de cero; la delegación rusa, de "una nueva atmósfera de respeto mutuo".
El ministro ruso de Exteriores, Sergei Lavrov, decía al término de esa reunión que "hay razones para pensar que, ésta vez, las relaciones no se limitarán a las personales", que parece que es lo que ocurría con Putin y Bush.
Se lo pasaban muy bien en las Cumbres...

...se hacían fotos y más fotos juntos, sonrientes, encantados de conocerse...

...pero luego, al llegar a casa... ¿despertaban? ¿reaccionaban? ¿dejaban de fingir? ¿sus respectivas les echaban la bronca? ¿sus asesores les ponían los dossiers del contrario sobre la mesa?
Con los nuevos protagonistas, yo digo: "Veremos".
Sí, parece que -después de cruzarse mensajes y llamadas telefónicas, después de esa primera reunión que duró media hora más de la hora prevista (y un cuarto de hora estuvieron solos...)- Medvedev y Obama han decidido empezar con buen pie, firmando una declaración de intenciones conjunta por la que se comprometen a (atención al compromiso:) retomar las conversaciones para inciar las negociaciones para buscar la alternativa al Tratado START-1, que trata sobre la reducción y la limitación de sus armas nucleares, que fue firmado en tiempos todavía de la URSS, en el año 91, por Gorbachov y Bush-padre, pero que -sobre todo- está a punto de expirar (en diciembre de este año, 18 años después).

...Y está claro que, como a sus antecesores, les pone aquello de seguir luchando, desde el mismo bando, contra el terrorismo internacional. También ambos quieren que su colaboración sea estrecha para resolver el tan enquistado conflicto afgano. Los dos, preocupados asimismo ante las aparentes intenciones de Corea del Norte de lanzar, uno de estos días, un misil balístico. Y su mensaje a Irán, similar: el régimen de Teherán debe "restablecer la confianza internacional" en el programa nuclear del país, del que dudan. (Por cierto que Rusia tiene la intención de concluir, este mismo año, la construcción de la planta nuclear iraní de Bushehr)
Pero a ver qué pasa con lo que ha ya concluido el G-20 en Londres.
Rusia acudió allí después de meses y meses culpando a Washington -quizás no sin razón- de la crisis económica mundial, con la idea de presionar para refundar las instituciones financieras como el Fondo Monetario Internacional.
Pero ahora el FMI, por ejemplo, tendrá más fondos. Por tanto, tendrá más poder y será más influyente, porque de él tendrán que depender -aún más- los países pobres.
Y en cuanto a la propuesta y apuesta del Kremlin por crear una moneda supranacional que domine el mercado por encima del dólar, nada de nada.

Y ni que decir tiene que Obama sigue siendo una incógnita en muchos de los asuntos internacionales ante los que Moscú está preocupado: el apoyo (al menos, anterior) de la Casa Blanca a Ucrania y Georgia para ingresar en la OTAN; el devenir de conflictos regionales que, como en el caso -el verano pasado- de Osetia del Sur, acabó en guerra ruso-georgiana; y el dichoso escudo anti-misiles... ese proyecto de Estados Unidos de colocar un radar y misiles interceptores en República Checa y Polonia, respectivamente...
De todas estas cosas, ni una palabra en concreto, lo que nos debería dar que pensar... ú Obama todavía no sabe lo que va a hacer porque no ha tenido tiempo para pensarlo o la cosa pinta... como pinta. Vamos, COMO SIEMPRE!!
Digo yo que tampoco era plan de que en este primer encuentro, horas antes de ponerse a hablar de cuentas mundiales, estos dos se enzarzaran en una discusión bilateral, ¿no? (aunque sus decisiones unilaterales y sus disputas bilaterales siempre afectan a terceros)
En fin, que, en julio, aquí tendremos a Barack, que ha aceptado la invitación de Dimitri.
Sol, calorcito, mucha luz, buen ambiente... lo ideal para aclararnos cómo sigue su affaire ó si lo suyo... sólo fue un subidón de primavera.
