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ÉL y la eternidad

por José Carlos Gallardo el 09 Dic 2009 | URL Permanente

Una nueva tragedia en la noche del viernes (ésta vez, el incendio en un mesón-discoteca; con, al menos, 118 muertos; provocado por los fuegos artificiales encendidos en el interior)... Confirmada la pista chechena en el ataque terrorista de una semana antes contra el "Nevski Express" camino de San Petersburgo... Rusos y estadounidenses apurando sus negociaciones para alcanzar un nuevo Tratado de Desarme Nuclear que sustituya al START-1 de 1991 (se prometía firmado antes de mañana, que será cuando Obama recogerá el Nobel de la Paz en Oslo y donde, por cierto, estaremos para contároslo)... Rusia afinando su posición ante la Cumbre del Clima que este lunes arrancó en Copenhague... Y, hablando de cambio climático, ¡por fin ha comenzado a nevar en Moscú! (¡Atención! ¡Empezamos la semana en Moscú con atascos de hasta 6 horas!)

Mucho de lo que hablar, sin duda. Y por supuesto que no me olvido de la maratoniana intervención en directo que ÉL protagonizó el 3 de diciembre en la televisión rusa.

El título del programa: "Conversación con Putin", una especie de "Tengo una pregunta para usted, sr. Putin".

Frente a la atracción del presidente por internet (el otro día se confesó bloguero), el actual primer ministro sigue prefiriendo la televisión, el medio -hoy por hoy- más influyente. Dicen que falta le hacía falta salir por la tele porque ha caído en las encuestas, aunque estamos hablando de índices de popularidad del 65%. Más preocupado debería estar Medvedev, que supera -por poco- el 50% de aceptación popular, la más baja desde que llegó al Kremlin.

El caso es que Putin estuvo nada más y nada menos que 4 horas en directo, superando el maratón televisivo del año pasado. Y los responsables del programa aseguran que les llegaron más de 2 millones de preguntas, consultas y peticiones vía telefónica, SMS y por internet.

Le dio tiempo a contestar sólo a 87 cuestiones.
Eso sí, tocó todos aquellos temas que interesaba tocar... por la preocupación de los ciudadanos ó como excusa para contar lo que uno quiere: economía y crisis. En general, política interna. Apenas temas internacionales: algo de Irán, un poquito contra Estados Unidos, las próximas elecciones en Ucrania (y sin entrar mucho en el tema del gas)... y Bielorrusia.

Se comenta que Putin y el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, no se caen del todo bien. No hace mucho, el jefe del gobierno ruso acusó al dirigente del país vecino de "querer resucitar la URSS". Lukashenko respondió cerrando algunos medios rusos y reduciendo la programación televisiva que les llegaba desde Moscú.

También han vivido crisis parecidas a la de hace un año entre Rusia y Ucrania por el gas.

Y parece que a Moscú no le gusta que Minsk juegue en dos campos, que intente acercarse a la UE, pero que -por otra parte- tampoco quiera perder los lazos del vecino ruso y, de hecho, acaba de firmar con Rusia y Kazajstán una unión aduanera.

Pues bien, un ciudadano de Moscú le preguntó a Putin que por qué no respondía a las críticas del presidente bielorruso, Alexander Lukashenko (le definen como "el último dictador de Europa" y Berlusconi fue, hace unas semanas, el primer líder occidental en una década en visitarle), que si lo suyo "era amor"...

Putin no entró a la broma, pero no me diréis que no fue curiosa la formulación de la pregunta.

Para mí, la novedad en esa última exposición mediática de Putin fueron, precisamente, las preguntas. Porque otra cosa fueron las respuestas.

Por ejemplo, una jubilada de Krasnoyarsk (sur de Siberia) le expresó su preocupación por los bajos salarios en las guarderías, que una persona -30 niños a su cargo- recibe una paga mensual de 3.800 rublos, no llega a los 100 euros. "Vivir con ese dinero es muy difícil o prácticamente imposible, está claro" le dijo ÉL. Y prometió aumentos de hasta un 30%.

Para Putin, la economía del país está mejorando, pero desde las ciudades industriales con graves dificultades financieras (iban haciendo conexiones durante el programa y los trabajadores preguntaban) también le plantearon cuestiones comprometidas, aunque tampoco faltaron los halagos:

Pikalyovo (al sur de San Petersburgo) es una ciudad que, en primavera, vió cómo la gente se echó a la calle y bloqueó una carretera principal para protestar por los infames salarios que cobraban. En verano, el primer ministro la visitó para "salvar" una fábrica de cemento amenazada por el cierre, lo que sirvió de humillación pública para el dueño de la empresa. Pues, desde allí, le preguntaron que por qué no se había encarcelado al oligarca en cuestión. "Si pusiéramos a todos en la cárcel, ¿quién trabajaría?". Esa fue la respuesta. Y añadió que si la situación lo requiere, volverá a verlos, "como a quien lo necesite en este país. Es mi obligación".

Conectaron desde las orillas del Volga, justo desde Togliatti, donde se fabrica el Lada y que no seguiría en pie si el dueño de la compañía AvtoVAZ, el millonario (con la crisis ya no tanto) Oleg Deripaska, no fuese tan amigo de Putin.

Es más, ÉL abogó por que el gobierno siga apoyando a los fabricantes de automóviles, como del metal, para preservar los empleos.

Medvedev no para de hablar de modernización. Putin ni una palabra de ello.

EL OTRO califica las grandes corporaciones del Estado de "sociedades estáticas sin futuro", ÉL insiste en que "no son malas ni buenas. Son necesarias".

¿Qué pasa, entonces, con el famoso tándem? Sus mensajes -aparte de prodigarse últimamente más de lo habitual- comienzan a ser bastante contradictorios. También hubo quien preguntó...

...Y Putin le aseguró al televidente que las relaciones con el presidente Medvedev son "buenas. Nos graduamos en la misma universidad, tuvimos los mismos profesores, que no sólo compartieron con nosotros los mismos conocimientos, sino también un común sentido de entender la vida".

Putin también se mostró seguro de que no va a dejar la política: "No, así que no contengáis la respiración".

Y fue ambiguo con lo de presentarse o no a las presidenciales del 2012: "Tengo mucho tiempo para pensarlo".

Es curioso que, nada más concluir esta "línea directa" con ÉL, el canal ruso de noticias "Vesti" conectó en directo con Roma, donde Medvedev comparecía en rueda de prensa. Y le preguntaron, en ese instante, que si se presentará a la reelección dentro de 3 años: "El primer ministro dice que no lo excluye. Yo tampoco".

...Pues para que queríamos más confusión...

¿Veremos en 2012 a Medvedev ó a Putin? Imposible (aunque en Rusia todo es posible) que concurran los dos. Sea uno de los dos el que gane o quien sea, logrará quedarse en el poder durante mandatos de 6 años, tan y como se aprobó hace meses. Algunos ya ven a un Putin de 72 años en el Kremlin, al menos, hasta el 2024...

...Y eso que, una vez, ÉL dijo que estaba harto de trabajar en galeras y que, quizás, dejaría la política en unos pocos años...

En fin, que Putin nos ha vuelto a poner al día y a recordarnos, por ejemplo, la revisión histórica que se está haciendo de la figura de Iosef Stalin.

Un nuevo libro de texto para las escuelas, realizado con la ayuda de un historiador del partido oficialista "Rusia Unida", menciona las represiones, las purgas, pero sólo se refiere a Stalin como "un talentoso líder".


Vladimir Putin, reconociendo que cualquier comentario suyo sobre el tema sería controvertido, dijo que "es imposible tener una opinión en general. Es evidente que, entre 1924 y 1953, el país que Stalin dirigía cambió de una sociedad agraria a una industrial. Ganamos la II Guerra Mundial... Y nadie puede, ahora, lanzar piedras contra aquellos que lo lograron". Pero... "Lo positivo que indudablemente hubo, se logró a un precio inaceptable. Las represiones tuvieron lugar. Es un hecho. Y millones de nuestros ciudadanos las sufrieron... No sólo tuvimos que enfrentarnos al culto a la personalidad, sino a delitos contra nuestra propia nación".

La enésima intervención de Putin daría para muchos más comentarios, pero imagino que ya os estáis cansando de leer. Sólo haré referencia a un par de comentarios más.

Sobre los ricos de la Rusia de hoy, en la que gran parte de la población vive con menos de 150 euros al mes mientras una treintena de billonarios y miles de millonarios se pasean por ahí: "En tiempos soviéticos, los ricos mostraban su riqueza poniéndose dientes de oro. Los lamborghini y otros caprichos son, simplemente, los dientes de oro que hoy hay que enseñar".

Sobre la corrupción en cuerpos como el policial: "Es inaceptable medir a todos los policías con la misma varilla, pero la reacción a aculquier incidente negativo debería ser particularmente rápida y contundente". Ni hablar de reformar el cuerpo... REFORMAR... Ese verbo que tanto utilizó EL OTRO en su último discurso sobre el estado de la nación...

Sobre el terrorismo, que fue -en realidad- de lo que le empezaron preguntando: "Hemos hecho mucho por romperle el espinazo al terrorismo, pero la amenaza no ha sido totalmente eliminada... La amenaza se mantiene".

Hubo preguntas llamativas y respuestas rápidas, pero -sin duda- menos ocurrentes, por decirlo de alguna manera, que las del año pasado.

No se si os acordaréis. Entonces, tan sólo unos meses después de la guerra en Georgia, un ciudadano le preguntó si era cierto que había declarado públicamente que lo que había que hacer con el presidente georgiano, Mijail Shaakashvili, era colgarle de una de sus partes... (Lo cierto es que Putin dijo que a Saakashvili había que colgarle por sus partes íntimas -exactamente, se refirió a la parte del cuerpo humano en concreto-) ...Putin, en esa ocasión, respondió con una pregunta: "¿Por qué colgarle por tan sólo una?". La gente se rió.

Este 3 de diciembre, terminó el programa de 4 horas en directo leyendo una doble pregunta que le habían pasado: "¿Se siente ruso? ¿Le gustaría pasar a la eternidad?". Contestación: "Sí, mucho. Y no, no quisiera estar aquí eternamente".

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¡Que hable todo el mundo!

por José Carlos Gallardo el 17 Nov 2009 | URL Permanente

Bueno, dejemos la sequía bloguera y hablemos. Sí, sigamos hablando.
Hablar no cuesta o, al menos, no debería costar nada.
Decir lo que uno quiere, sin ofender ni dañar a nadie, es además -creo yo- la máxima expresión de la libertad invidual.
Nadie debería quedarse callado.

En Rusia, a veces, se habla por hablar, sí, como en cualquier otro país del mundo.
Pero, en Rusia, hablar a veces también es un riesgo. Y no es así en todo el mundo.

ÉL, por ejemplo, no se cansa de hablar y casi nunca se corta un pelo. De hecho, cuando quiere ser claro, llega a ser bastante soez.

Este fin de semana, la sorpresa fue de lo que habló: de música. Y no de música tradicional, sino de rap, hip-hop y breakdance. Fue la suya una aparición estelar en un concurso musical de la televisión rusa y fue el encargado de dar a conocer el nombre de los ganadores del programa, que se llama algo así como "La lucha por el respeto", ahí es nada.

Putin dijo que "este tipo de música es importante porque habla de los problemas de la gente, de los jóvenes". El rapero Zhigan, uno de los ganadores del concurso, comentó en el mismo show que "sería cool grabar un tema con Putin porque es una persona legendaria y nuestro ídolo".

Parece que el equipo del primer ministro logró, finalmente, lo que quería: seguir fomentando ese apoyo con el que cuenta entre parte de la juventud rusa.

Días antes, el jueves pasado, le vimos entre el destacado público de gentes del gobierno y del Estado ruso que asistió en persona al Discurso del presidente Medvedev sobre el estado de la Nación.

Ha sido la última ocasión en la que Dimitri -aquí y en algún que otro foro apodado EL OTRO (no hace falta que os vuelva a contar por qué)- ha hablado a lo grande. Y se debió quedar a gusto.

Durante unos 100 minutos, expuso las claves del futuro (según él, claro).

Dicen algunos que ese discurso ha sido un paso más hacia ese desmarque de todo lo anterior que lleva tiempo insinuando. Y cuando hablamos de desmarcarse, evidentemente, hablamos de alejarse de su mentor y predecesor en el cargo Vladimir Putin.

Yo tengo mis dudas... porque, como otros dicen, lo del discurso del otro día no fue más que una nueva cortina de humo y que, simplemente, hay que esperar a ver por dónde tira el país tras la enunciación de tantos y tantos titulares.

Es cierto que nunca antes habíamos escuchado hablar de ciertos temas y en tales términos, como sin querer herir a nadie, pero soltándolo todo...

Ya en septiembre, publicó en prensa un editorial titulado "¡Adelante, Rusia!" en el que llamaba la atención de la gente sobre ciertos asuntos del país, proponiendo a la ciudadanía que le hiciera llegar todas sus propuestas, todas sus dudas, sus preguntas... y que intentaría darles respuesta, precisamente, en el discurso sobre el estado de la Nación.

Y puede que algunos se quedaran satisfechos, aunque -a pesar de todo lo que habló- no entró mucho al detalle. Eso sí, insistió -aunque con otras palabras- en lo que ya había dicho en aquel editorial: que Rusia es un país "atrasado y corrompido", con una economia "primitiva", un sistema social "semi-soviético" y una democracia... "débil".

Sus dos palabras más pronunciadas: "Reforma" y "Cambio".

"Sin cambios no puede haber progreso", aseveró. Y entre los que enumeró como "necesarios", el del sistema público -que arrastra una burocracia galopante-, el de la Sanidad, el de la Justicia, el de la Educación -"la base del futuro"-... Y soltó que "el prestigio de la Patria y el bienestar social nacional no pueden basarse indefinidamente en los logros del pasado", que existe la "necesidad de lanzar una profunda modernización económica e industrial para dejar de vivir de las rentas de la URSS" y que "se trata de una cuestión de superviviencia en el mundo actual".

Y así es cómo arremetió contra los mastodónticos conglomerados públicos que Putin creó y defendió con tanto ahínco durante sus 8 años de presidencia. Medvedev les atacó de frente, al menos de palabra, y supongo que al actual primer ministro no le hizo mucho gracia. Aunque cada vez que se le veía en pantalla durante el discurso parecía, más que cabreado, sumamente aburrido, como intentando tragarse los bostezos.

Medvedev calificó las grandes corporaciones del Estado, que a día de hoy controlan el 40% del sistema empresarial, de "sociedades estáticas sin futuro que hay que liquidar o convertir en sociedades de acción" y habló de "transferirlas a inversores privados". Lo cierto es que, hace ya tiempo, el Kremlin dio la orden de auditarlas.

Hasta ahora, en estos tiempos de crisis, el Estado ha prestado apoyo económico a las empresas rusas por valor de más de 23.000 millones de euros y Medvedev advirtió de que "en el futuro, sólo se asistirá a aquellas que cuenten con planes para mejorar su eficiencia y poner en marcha proyectos de alta tecnología".

En esa línea,el presidente también insistió en acabar con la corrupción, uno de los males más instituidos en Rusia y, aparentemente, uno de los fantasmas que persigue destruir desde que llegó al Kremlin.

Medvedev subrayó que "las reformas legales son vitales para la lucha anti-corrupción" y que "Rusia necesita otra modernización basada en los valores de la democracia".Y habló de "perfeccionar" el sistema electoral, que debe dar cabida a todas las opiniones, aunque "la oposición no debe escudarse en la democracia para desestabilizar el Estado y dividir a la sociedad". "En vez de continuar siendo una sociedad arcaica, en la que los líderes piensan y deciden por todos, debemos convertirnos en una sociedad de personas inteligentes, libres y responsables".

Dimitri Medvedev tampoco se olvidó de llamar al respeto a las diferentes etnias y comentó que la seguridad en el Caúcaso Norte tendrá una especial protección del Estado. Es más, no dudó en afirmar que "la corrupción de los líderes locales tiene mucho que ver con la situación en aquella región". Tendríamos que ver qué piensa al respecto, por ejemplo, el presidente checheno, Ramzán Kadírov... si es que siguió el discurso, claro.

Y el Jefe del Estado ruso apuntó que "la política internacional no va contra nadie y que dependerá de las reformas internas".

Como os he dicho, habló tanto y de tantas cosas... que se debió quedar a gusto.

A ciencia cierta, no lo sabemos, pero sí que estoy seguro de que quien se debió quedar satisfecho después de hablar públicamente fue Alexei Dimovsky, un policía ruso del que hablamos en el telediario, precisamente el jueves, el mismo día del Gran Discurso.

Este hombre era -y digo ERA porque YA NO- un jefe de policía en la ciudad rusa de Novorisisk, en el sur del país. LLevaba varios días dando que hablar. Y todo por los vídeos que un día colgó en internet, denunciando la corrupción que existe DENTRO del cuerpo policial.

Más de un millón de visitasa su blog y al Youtube ruso le han dado a conocer. Sobre todo, por lo que cuenta en esos vídeos.

"Quiero mostrarles cómo es la vida de un policía en Rusia, cómo algunos oficiales honestos mueren por la estupidez de sus jefes", dice al comienzo de uno de ellos. Valiente, sí señor, porque se ha atrevido a denunciar lo que todo el mundo sabe, pero de lo que muy pocos se atreven a hablar.

Y el principal destinatario de sus mensajes: ÉL, Putin. De hecho, sus vídeos llevan el título de "Vídeomensaje de un policía a Putin".

Su honestidad a la hora de denunciar lo que ocurre ha levantado un revuelo que fácilmente os podéis imaginar. Ha hablado de lo fácil que es poner multas sin sentido o de cómo se realizan detenciones sólo para elevar las estadísticas ó de las órdenes de los superiores para llevar dinero contante y sonante a comisaría, de la obligación de cobrar sobornos...

Yo os podría contar cómo, una vez, aquí en Moscú, dos policías de tráfico, argumentando excusas... inexplicables, intentaron retenerme el carnet de conducir ó, a cambio, cobrar por devolvérmelo... Primero, 200 euros (apuntados en una calculadora), luego menos y, al final, 1.500 rublos, unos 30 euros...

Alexei Dimovsky se desplazó la semana pasada a Moscú. No sin problemas: de camino al aeropuerto, su coche no arrancaba; no conseguía forma de desplazarse... todo eran inconvenientes hasta que pudo subirse a un avión y llegar a la capital.

Ya aquí, en rueda de prensa, dijo: "Estoy esperando la reacción de Putin, esperando que cambie el sistema".

Reacciones hubo.No de Putin, pero sí, por ejemplo, de Rashid Nurgalíyev, el ministro del Interior y responsable último de la policía. Entonó en televisión el "mea culpa", reconoció que había que reconocer los errores y exigirles responsabilidad y mano dura (algo que puede tener muchas lecturas) a los superiores de las comisarías.

Más allá de eso, nada ha cambiado. Sólo para Alexei Dimovsky.

Iban a investigar sus denuncias, pero éstas se archivaron a las pocas horas. Y a él le despidieron inmediatamente por difamación y por "empañar el honor de la policía".

Algunos le llaman traidor. Otros, incluso, le acusan de trabajar para una organización estadounidense y de ser algo así como un espía.

Él mismo dijo, ante los periodistas, que su denuncia era "suicida". Y, cómo no, ahora también teme por su vida y por la seguridad de los suyos.

Nada más que añadir. Sólo desear que hable todo el mundo, ¡que lo hagan! Puede ser una liberación. Y, quizás, así, comiencen los cambios reales que son necesarios.

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3.447 millones

por José Carlos Gallardo el 22 Oct 2008 | URL Permanente

Después de unos cuantos días sumergido en las cifras de la economía rusa (las de la bolsa, de la disparada y disparatada inflación prevista del 14%, del millonario plan de rescate ruso a los bancos y a las grandes empresas estatales, de la posible temida devaluación del rublo, etc.), hoy, me quedo con esa relacionada con la vecina Georgia: 3.447. ¡Qué bonita! (en millones; y en euros, además).

Ya me había llegado, pero en números redondos. Y, viendo esta tarde el informativo del Canal 24Horas de las 6 (8 en Moscú), he escuchado al compañero Goikoetxea desde Bruselas y me he quedado con la cifra exacta que ha dado: 3.447 millones de euros. Son los que Occidente va a entregar, por tiempos, a la aliada Georgia para ayudarle a reponerse de la guerra de agosto...

Y, no sé, de repente, me ha venido a la cabeza... una imagen:

...ya sabéis que los moscovitas de TVE hemos estado en Tiflis, en la capital georgiana, no hace mucho.

Pues así, en obras, estaba ni hace dos semanas el palacio-residencia del presidente Saakashvili.

La verdad es que no sé si es el palacio es el de siempre o es uno nuevo. Pensar en poner un ladrillo sobre otro en la zona sólo me recuerda los destrozos que vimos... insisto: a un lado y otro de la línea que separa Osetia del Sur y Georgia (¿y "el resto de Georgia" debería decir?).

Y pienso en lo bien que le vendrá todo ese dinero a la población afectada... Estados Unidos ya había aprobado anteriormente una primera ayuda de 1.000 millones de dólares. Y la Unión Europea, otros 500 millones de euros...

Nosotros hemos visto, efectivamente, cómo están allí YA mejorando infraestructuras y construyendo barrios nuevos para los desplazados, unos 5.000, que no pueden volver a su casa dentro de Osetia del Sur y Abjasia.

También me pregunto cómo lo estará llevando la población civil surosetia. ¿Se habrá enterado de esos 3.447 millones? ¿Le pedirán la parte que les corresponde a sus autoridades locales? o, teniendo en cuenta que será el gobierno georgiano el que los gestione, ¿pesará más, antes de pensar ni siquiera en pedir nada, el orgullo caucásico tras ser los primeros en recibir los balazos la noche del 7 al 8 de agosto? ¿Pensarán realmente que la ayuda de Rusia, que va a colocar a sus hombres del FSB (servicios secretos) a lo largo de la línea limítrofe con Georgia, es suficiente? ¿Occidente, ese TODO al que últimamente nombramos tanto, se dará cuenta de que esos 3.447 no van a ir mucho más allá de las zonas de seguridad hacia los territorios secesionistas, donde también vive gente normal... afectada por el conflicto?

Atendiendo tan sólo a las ayudas, queda demostrado una vez más que la división no sólo persiste, sino que ha aumentado considerablemente... sin que casi nadie preste atención...

Sí, lo sé, lo sabemos todos. Importa más ver lo bonito, pensar en positivo, en que todo está ya... en paz.

Atender a lo bello... Por ejemplo, en Tiflis, la iglesia de Metekhi (por cierto, también con andamios). Con su río y... sus casas colgantes!

...Esa maravillosa arquitectura del ecléctico centro medieval de la capital georgiana... Con una evidente gran proyección turística.

...Allí sí que parece que tienen una idea clara de futuro.

Durante las dos únicas horas que pudimos pasear por la ciudad durante una mañana, nos encontramos unas cuantas sorpresas...

...como ese mercadillo al aire libre en el que todos nos quedamos prendados de los cuadros de un artista local...

...Alusiones al primer amor, a la inocencia en estado puro...

3 4 4 7 ... Inocentemente, son números muy bonitos, sí...

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