18 Mar 2010

Disturbios a "todo gas"

por Óscar Mijallo el 18 Mar 2010 | URL Permanente

El cielo del paso de Qalandia, entre Ramallah y Jerusalén, está extrañamente bonito. Azul, claro y sin polvo en suspensión. Pero no tardará en nublarse. Ocurrirá en cuanto los adolescentes palestinos comiencen a tirar piedras a los soldados israelíes. Ellos responderán lanzando gases lacrimógenos y cargando y todo volverá a llenarse de humo. Así ha ocurrido casi a diario durante las últimas dos semanas.

-Unos días hay más "Balagan" -que en hebreo significa "follón" o "bronca"- y otros menos - me dice Ahmad, un mecánico con las manos sucias que me deja refugiarme en su taller cuando empieza el jaleo- pero siempre hay algo.

Ver vídeo  'Graves enfrentamientos en Israel por el 'Día de la Ira'' Disturbios en Palestina

Le agradezco que me deje entrar. En los disturbios de ayer en Jerusalén tragué demasiados gases. La mayoría de los fotógrafos y cámaras usan máscaras antigas. Eso permite a tipos como Bernat Armangue hacer grandes fotos porque puede meterse hasta la cocina de la noticia. Yo estoy pensando en comprarme una porque, de un tiempo a esta parte, me afecta demasiado tragar esos humos irritantes.

-Eso -me comentaba hace tiempo Yair, un policía israelí mientras tomábamos una cerveza- un es porque has dejado de fumar. Al tener los bronquios limpios de la película de nicotina se te irritan más. Eso, o que eres un poco nena.

-Puede ser - respondo mientras me viene a la cabeza un día en Um el-Fahm, una población árabe del norte de Israel. Recuerdo que se me acercó un palestino con un bote de gas que los israelíes acababan de lanzar.

-Es una vergüenza -me dijo indignado.

-¿Por qué?, en todas las manifestaciones se lanzan botes de humo.

-Sí -dijo mostrando falsa indignación y señalando una fecha escrita en el bote- pero estos llevan caducados cinco años, desde 2005. Los israelíes nos tiran gases caducados. !Eso es guerra sucia!

La tranquilidad no regresa a las calles de Jerusalén Los manifestantes son casi niños

Todos nos echamos a reir y a mí me resultó extraño que en medio de las cargas israelíes hubiera gente con ganas de tanta broma. Al contrario que entonces, en los disturbios de estos días lo que he visto es mucha ira contenida. Es cierto que los protagonistas son jóvenes, apenas adolescentes, pero llevan días maniféstandose.

El estancamiento del proceso de paz, la construcción de los asentamientos judíos y la casi eterna disputa por los lugares sagrados de una tierra santa para casi todos están en el trasfondo de la cuestión. Razones demasiado poderosas. Lo suficiente para causar un estallido de violencia, si no se abre alguna válvula de escape.

Tags: , , , , , , , , , , , , , , | 5 comentarios

23 Feb 2010

Una de espías

por Óscar Mijallo el 23 Feb 2010 | URL Permanente

Al contrario que en la declaración de la Unión Europea –que no menciona expresamente a Israel– aquí, casi todo el mundo tiene claro que es el Mossad quien está detrás del asesinato de Mahmoud al-Mabhouh, jefe de suministros de la organización integrista palestina Hamas.

Avigdor Lieberman

-Deben ser los únicos que no lo tienen claro –me decía entre risas el tendero del establecimiento donde esta mañana he parado a comprar un paquete de chicles–. Te aseguro que solo viendo la forma de actuar y de moverse de esa chica sé que es israelí.
-Pero entonces, ha sido una operación un poco chapucera ¿no crees?
-¿Y qué más da? Era un terrorista y está muerto. Para eso está el Mossad.
-Ya –respondo mientras intento decidirme entre el sabor de menta y el de frambuesa– pero han utilizado pasaportes europeos y se ha abierto una crisis diplomática con varios países de la Unión Europea.
-Sí, pero mañana estará olvidada y el tipo ese seguirá muerto. Además, lo que les preocupa a los ingleses es que hayan utilizado sus documentos, no que se hayan cargado a ese terrorista –sentencia David desde el otro lado del mostrador lleno de botes de golosinas fabricadas en Cataluña.

Meshal da un discurso ante un poster de Mahbhou

En cierto modo David tiene razón. Es curioso pero, a raíz de la declaración comunitaria, parece que a la Unión le contraría más que se utilicen sus documentos en el asesinato de un presunto terrorista que el hecho de que un país con el que se tiene especiales y estrechas relaciones comerciales y políticas pueda haber cometido un crimen de estado.


-Ustedes han visto demasiadas películas de James Bond –declaraba el ministro de Exteriores hebreo, Avigdor Lieberman, en Bruselas.


A mi me ha resultado extraño que nadie le haya respondido que, efectivamente, nos habían obligado a tragarnos varias películas de espías –os las resumo en la web de RTVE - y que la mayoría estaban protagonizadas por sus servicios secretos. La más sonada de los últimos años ocurrió en Jordania, en 1997, cuando el actual primer ministro, Benjamín Netanyahu,ordenó el asesinato de Khaled Meshal, ahora dirigente del Hamas en el exilio. Los agentes le introdujeron un líquido tóxico en el oído, pero fueron detenidos y las presiones internacionales forzaron al gobierno de Bibi a entregar el antídoto y poco después a liberar al Jeque Yassin, líder espiritual de la organización. Otros asesinatos como el de Imad Muhniyeh, jefe militar de Hezbolá, al que le colocaron un explosivo en el reposacabezas de su automóvil, hacen que vuelva a plantearse la pregunta de siempre: ¿Puede una democracia utilizar métodos terroristas para acabar con los presuntos terroristas?

Tags: , , , , , , , , , , , , , | 3 comentarios

09 Feb 2010

Un café con Ariadna

por Óscar Mijallo el 09 Feb 2010 | URL Permanente

Nunca había ido a recoger a una chica a la cárcel, pero hoy he quedado con Ariadna Jové, la española detenida ilegalmente por Israel, para hacerle una entrevista.

A las puertas de la prisión de Ramle, cerca de Tel Aviv, la activista propalestina hablaba en árabe con uno de los funcionarios israelíes. Por lo que pude entender, repasaban el inventario de los objetos personales que la activista catalana y su compañera australiana, Bridgette Chappel, habían vuelto a recoger a la penitenciaría tras su liberación, ayer. Ariadna me pareció muy tranquila, como si repasara la lista de la compra. Cuando terminó, sacó una kefiya –el pañuelo típico palestino– y se la anudó al cuello delante de los guardias.

-Con dos narices –pensé–.

El juicio a Jové obliga al Supremo a dictaminar si el Ejército y la Policía israelíes actúan legítimamente dentro de los territorios palestinos y, en concreto, en el "Área A" de Cisjordania. Ariadna Jove.

Nos fuimos a tomar café al paseo marítimo de Tel Aviv porque parte del compromiso alcanzado para su liberación es que no abandonen el territorio de Israel. Pedimos unos capuchinos, un café con hielo y una botella de agua mineral. Corría una brisa muy agradable en la terraza, junto al mar, en la que nos sentamos.

-Es difícil disfrutar de esto – dice Bridgette – cuando a 100 kilómetros de aquí está Gaza. Allí nadie puede disfrutar de la playa.

-Bueno –digo – pero ya que no podéis volver a Cisjordania, podéis disfrutar del mar durante unos días.

El caso de Ariadna y Bridgette supera el de una simple deportación. Fueron detenidas en Ramala, la capital de la Autonomía Palestina, donde, supuestamente, el ejército israelí no tiene jurisdicción y no es necesario el visado israelí. Según el gobierno palestino y el Movimiento de Solidaridad Internacional es una violación flagrante de los acuerdos de Oslo que pone de manifiesto que la ocupación israelí es un hecho.

-El ejército –dice Ariadna – rodeó la casa con varios vehículos y algunos blindados pequeños. Eran las dos y media o las tres de la mañana. Rompieron la puerta y entraron. Nos apuntaron con los fusiles M-16. Estábamos en pijama. Nos pidieron la documentación y nos dijeron: “¡Venga!, Os venís con nosotros”

Poco después de la entrevista hablo con Yoram, un izquierdista israelí que me echa la bronca.

-Los periodistas sois unos cagones. No os atrevéis a llamar a las cosas por su nombre. No se puede entrar en una casa a las tres de la mañana y detener a la gente por sus ideas políticas. Es un secuestro porque el ejército no puede salir de su territorio e ir a Palestina a detener a nadie de forma ilegal. Eso se llama terrorismo de estado.

La verdad es que resulta curioso que la autoproclamada “única democracia de Oriente Próximo” utilice métodos de los que se sentirían orgullosos Pinochet, Franco o Videla: entrar de madrugada a detener a los personajes molestos. Los izquierdistas israelíes y los activistas extranjeros denuncian que los servicios secretos y las fuerzas de seguridad les acosan cada vez más.

Los acuerdos de Oslo establecen tres zonas –A, B y C – dentro de la Autonomía Palestina. Los soldados israelíes sólo pueden operar en la Zona A – bajo total control de la policía palestina y donde fueron detenidas las activistas– cuando exista una amenaza grave para la seguridad y siempre en coordinación con la policía palestina. Algo que, en este caso, no se ha producido. Es cierto que Ariadna y Bridgette han participado en algunas protestas contra el Muro y han ayudado a recoger aceitunas a los palestinos para que los colonos judíos no los apedreen...

!Quien sabe!, quizás eso sea una grave amenaza para el estado israelí.

Tags: , , , , , , , , , | 8 comentarios

16 Dic 2009

Livni se queda sin Harrods

por Óscar Mijallo el 16 Dic 2009 | URL Permanente

Hoy se me hace difícil respirar en Jerusalén. Tengo mucha tos y hay hamsin, una especie de tormenta de arena que lo llena todo de polvo. Los diminutos granos de polvo se meten en los pulmones y los ojos molestan mucho. Pienso en ello mientras me dirijo a la Universidad Hebrea de Jerusalén. He quedado con un profesor de ciencias políticas, Mario Schneider.

-La ofensiva contra Gaza – dice – cambió el panorama político de la zona. Ha reducido los lanzamientos de cohetes palestinos en un 90% pero también ha perjudicado a Israel. Se ha acusado al ejército de uso desproporcionado de la fuerza y varios países han admitido a trámite denuncias contra miembros del gobierno y la clase política.

Las autoridades israelíes están que se suben por las paredes. La jefa de la oposición, la ex ministra de Exteriores, Tzipi Livni, se ha tenido que quedar en casa para no ser arrestada en Londres. Un tribunal británico había dictado una orden de detención para investigar su responsabilidad en la operación “Plomo Sólido” que el ejército israelí desató contra la franja de Gaza, a finales del año pasado. Según la mayoría de las ONGs y la ONU, murieron unos 1.400 palestinos, más de la mitad civiles – muchos de ellos mujeres y niños – y 13 israelíes, 10 de ellos militares que participaron en los combates.

Tzipi Livni, jefa de la oposición israelí

Israel asegura que era una operación para acabar con los lanzamientos de cohetes Qassam desde la franja de Gaza contra sus ciudades fronterizas. Más de 20 Israelíes han muerto en los 8 años que la organización integrista Hamas ha estado disparando esos proyectiles. En el mismo periodo, han muerto cerca de 3.000 palestinos en los diferentes ataques de la aviación y el ejército hebreo.

Hace unos meses, un juez surafricano de origen judío, Richard Goldstone, realizó un informe para las Naciones Unidas. Su conclusión fue que había indicios suficientes de que, tanto Israel como Hamas, habían cometido crímenes contra la humanidad durante la citada operación. El informe era especialmente crítico con Israel, que puso el grito en el cielo y lo tachó de parcial, entre otras cosas.

El juez Goldstone

No es la primera vez que algún miembro del gobierno hebreo tiene que cancelar un viaje ante la posibilidad de que le detengan en un país extranjero. Hace unos meses, el juez Andreu, de la Audiencia Nacional española, admitió una denuncia contra varios dirigentes israelíes, entre los que estaba el ministro de defensa Ehud Barak.

Este tipo de actuaciones de la justicia no son bien recibidas en Israel. Generalmente se suele responsabilizar a los gobiernos de los países de donde ha surgido la denuncia y apelar a ellos para que corrijan la situación. Es extraño porque éste es un país que presume de ser la única democracia de Oriente Próximo y se supone que la independencia del poder judicial está fuera de toda duda.

Hace unos meses, cuando fue la justicia española la que hizo lo mismo, entrevisté a un analista palestino, el doctor Yad Isaah, en su despacho de Ramala.

-Si hubiera un tribunal internacional competente – dijo – no habría que recurrir a la justicia de los países. Pero nadie persigue los crímenes de los ocupantes. A un palestino le llaman terrorista porque pone una bomba en una cafetería. Posiblemente lo sea pero, ¿qué pasa con el militar que dispara su cañón contra una casa llena de civiles, mujeres y niños? Ha ocurrido muchas veces. ¿Es inocente por vestir un uniforme?

Sin embargo, sólo los tribunales internacionales creados ad hoc, es decir, específicamente para determinados casos –como el de Ruanda o la antigua Yugoslavia– pueden juzgar a un responsable político o militar por crímenes de guerra.

Tags: , , , , , , , , , , , | 18 comentarios

07 Dic 2009

CDs contra los ayatollahs

por Óscar Mijallo el 07 Dic 2009 | URL Permanente

Ayer, volvieron a cortar internet en Teherán. Es la medida más recurrente a la hora de impedir que los estudiantes se movilicen para protestar contra el régimen. Hoy la policía ha cargado de nuevo contra ellos. Porrazos, gases lacrimógenos y tiros al aire. Al menos, eso es lo que dicen los testigos porque, una vez más, la prensa lo tiene difícil.

-Han revocado los permisos a los periodistas – me decía por correo electrónico un amigo que conocí en mi último viaje a Teherán – No podremos cubrir la manifestación. Ni siquiera los medios locales. Sólo habrá información oficial porque temen que se convierta en otra protesta multitudinaria.

16AZAR TEHRAN4 Protestas en Teherán.

El 7 de diciembre de 1.953 la policía del Sha de Persia mató a Ahmad Ghandchi, Shariat-Razavi y Bozorg-Nia, 3 estudiantes que protestaban por la visita del entonces vicepresidente Nixon. Los universitarios acusaban a la CIA de participar en el golpe de estado que derrocó al entonces primer ministro Mohammad Mossadegh. Tras la Revolución Islámica, en 1.979, el régimen adoptó la fecha y trató de convertirla en una jornada que mostrara al mundo el apoyo de los jóvenes. Años después, la realidad social de Irán ha dado la vuelta a la tortilla. Ahora son los ayatollahs los que aporrean a los estudiantes en tan señalada fecha.

Las primeras noticias hablan de, al menos, dos chicas detenidas y de la Universidad de Teherán rodeada por las fuerzas de seguridad. Será difícil saber el alcance de los disturbios y sobre todo, de la represión porque el régimen ha puesto todo su empeño en evitarlo. No quieren que se vuelvan a repetir imágenes tan brutales como las que se vieron cuando aplastaron de forma implacable a los partidarios de la oposición tras las elecciones del pasado verano. Entonces, decenas de estudiantes murieron y muchos más fueron detenidos. Cinco de ellos han sido condenados a muerte.

-Los disturbios han acabado pero la represión continúa – me decía hace un par de meses Ahmed, un iraní de unos 30 años que estudia en España – Durante los próximos meses, será más dura.


También en Isfahan, Shiraz...

Ahmed es de buena familia, el típico estudiante reformista de Teherán. Moreno, no muy alto y con el pelo peinado hacia atrás, apuraba una caña cerveza en la Alarcia, una cervecería de la plaza de Felipe II, en Madrid. La destreza con la que cogió y peló una de las famosas gambas que ponen de aperitivo me hizo sonreir porque recordé lo mal que se le daba cuando llegó a España, hace varios años. Ahora es un experto.

-¿Y tu novia? -Pregunté.

-Está allí. Está haciendo CDs.

-Debería tener cuidado.

Me explicó que hoy por hoy es el método más seguro y efectivo de propaganda. Las autoridades iraníes suelen echar abajo internet cada vez que sospechan que la oposición pretende movilizarse así que, los activistas, han tenido que volver a algunos métodos tradicionales como los panfletos.

-Lo de los CDs es lo más seguro –dice – Los correos electrónicos o el teléfono pueden espiarse y las páginas web cerrarse. Si te pillan con panfletos te arrestan pero a un CD no hay que ponerle etiqueta y caben muchos archivos dentro. Si no se sabe dónde buscar, es muy difícil encontrar propaganda. Pueden tardar horas. Chequear cada CD que lleve una persona por la calle no es tan fácil para la policía.

-Supongo que al final conseguiréis algo.

-No si no nos ayudan a contar lo que pasa.

Lo que Ahmed pide no son interferencias extranjeras sino apoyo. Forma parte de los que piensan que si las potencias extranjeras no se andan con pies de plomo, pueden provocar un enroque de los sectores más conservadores del régimen.

Vídeo de propaganda de la oposición en YouTube.

Tags: , , , , , , , , , | 2 comentarios

19 Nov 2009

Los asentamientos judíos o el cuento de nunca acabar.

por Óscar Mijallo el 19 Nov 2009 | URL Permanente

Gilo, el asentamiento judío donde el gobierno israelí ha autorizado la construcción de 900 nuevas viviendas, está cerca de mi casa. Se le llama asentamiento pero en realidad es una ciudad construida en territorios ocupados por Israel en la guerra de 1967. Se entra por una gran calle que tiene cuatro carriles, dos para cada sentido. Hay transporte público, escuelas, supermercados, restaurantes y centros comerciales. Allí viven 50.000 colonos judíos y no es la colonia más grande. Maale Adummin tiene unos 65.000 y otros, como Ariel, pasan de 25.000 y tienen polígonos industriales en los que hay establecidas algunas grandes multinacionales.

Conocer los asentamientos es necesario porque el término español no refleja la realidad de la situación. Cuando lo empleamos en castellano, nos viene a la cabeza una población más o menos pequeña habitada por unas decenas o centenares de colonos. De esos también hay, pero no son los más problemáticos en el conflicto entre israelíes y palestinos. Los que realmente constituyen un obstáculo para la paz son los grandes asentamientos como Gilo, Maale Adummin, Ariel o Har Homa construidos más por razones políticas, que habitacionales. Por ejemplo, el de Ariel domina el acuífero central de Cisjordania; Maale Adummin, Pisgat Zeev o Har Homa forman un cinturón alrededor de los barrios palestinos de Jerusalén Este que altera el equilibrio demográfico de la ciudad y aísla los barrios musulmanes ocupados del resto de Cisjordania, lo que algún día podría ser el futuro Estado Palestino. UN propósito al que también ayuda el muro de separación que Israel construye unilateralmente, ignorando las fronteras reconocidas por las Naciones Unidas, las anteriores a la guerra de 1967.

Tanto el muro como los asentamientos son ilegales según el Derecho Internacional. La mayoría de los expertos coinciden en que las colonias judías son contrarias, principalmente, al artículo 49 del Cuarto Convenio de la Convención de Ginebra, sobre las “deportaciones, traslados y evacuaciones” y en mi opinión, también al 47 sobre la “intangibilidad de derechos de las personas” , en este caso, las que viven en los territorios ocupados. Además, la mayoría de la comunidad internacional considera que violan varias resoluciones del Consejo y la Asamblea General de las Naciones Unidas.

La legislación interna israelí distingue entre asentamientos legales e ilegales pero para el derecho internacional, todos son ilegales. De ahí la polémica levantada en la Unión Europea porque los productos de las colonias, fabricados en los territorios ocupados y no en Israel, se están beneficiando de los acuerdos preferenciales del estado hebreo con la Unión aunque son contrarios al Derecho Internacional. Quienes se establecen en allí –particulares y empresas – se benefician, por ejemplo, de que los precios del suelo son más baratos.

Los asentamientos son uno de los obstáculos fundamentales para el proceso de paz, estancado desde la llegada de Benjamin Netanyahu al poder. Más de 450.000 colonos judíos viven en los territorios ocupados – Jerusalén Este, Cisjordania y los altos del Golán –. Los palestinos, las Naciones Unidas y la mayoría de la comunidad internacional piden que Israel congele su crecimiento y el gobierno de Ramala lo exige para volver a sentarse en la mesa de negociaciones.

En un principio, el presidente Obama apoyaba esa postura hasta que su secretaria de estado, Hillary Clinton, abofeteó al jefe de gobierno palestino, Mahmoud Abbas, al exigirle que negociara sin precondiciones. Días después, Abbas anunciaba que no se presentaría a la reelección y la diplomacia palestina, ante el estancamiento de las negociaciones, ponía en marcha una iniciativa para recabar apoyos entre la comunidad internacional y llevar ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la posibilidad de proclamar el Estado Palestino. Netanyahu lo tachó de inaceptable y puso sobre la mesa – en una sutil estrategia negociadora que se conoce como “no quieres caldo, pues tomo dos tazas” – 900 nuevas viviendas en el asentamiento de Gilo.

La UE se mostró consternada por la ampliación y Estados Unidos dijo que en un momento en el que se estaba tratando de reactivar las negociaciones, este no era el mejor gesto. Pero, ninguno ha hecho nada.

Básicamente esa es la historia de los asentamientos. La que explica porqué en más de 40 años las colonias judías en los territorios palestinos han alcanzado una población de casi 500.000 personas. Un episodio más en la historia de la ocupación israelí, la más larga del siglo XX y continúa en el XXI.

Tags: , , , , , , , , , , , | 5 comentarios

03 Nov 2009

¿Terroristas Judíos?

por Óscar Mijallo el 03 Nov 2009 | URL Permanente

Jaakov Tytell es un colono judío que aparece con cara de pocos amigos en la foto que ha distribuido la policía israelí. Su mirada parece la de alguien profundamente convencido de lo que hace. Las fuerzas de seguridad israelíes le han detenido, entre otras "proezas", por el asesinato de dos palestinos –un taxista y un pastor – y por mandar una bomba a la casa de un judío mesiánico, que causó graves heridas a un chico de 13 años, y otra a la casa de un conocido profesor universitario israelí.

El caso no está cerrado. Ahora, la policía investiga si además estuvo implicado en otro tipo de ataques similares que aún están por resolver.

Según los medios de comunicación locales, Tytell es un extremista de la derecha judía religiosa nacido en Estados Unidos. Uno de esos tipos convencidos de que Israel no puede renunciar a un sólo milímetro cuadrado de Eretz Israel, la tierra que Yahvé prometió al pueblo elegido, que incluye el territorio palestino. Para estos radicales, las fronteras internacionales no tienen sentido y ellos deben luchar por esas tierras.

-Es metódico y calculador – aseguraba un experto en la radio israelí – por eso nos ha costado 12 años detenerlo.

Tytell está casado y tiene cuatro hijos. En su casa, se han encontrado fusiles de asalto, pistolas y material explosivo. Según el ministerio del Interior, ya ha confesado ser el autor de varios atentados. Una nota que se encontró en uno de ellos, decía que buscaba venganza contra los palestinos por los atentados suicidas cometidos por Hamas.

La mayoría de la prensa israelí le califica de presunto terrorista que actuaba de forma aislada. Otros medios de comunicación advierten del problema que puede suponer que cunda su ejemplo entre una comunidad tan radical, como son los colonos judíos. 450.000 personas que viven en multitud de asentamientos po toda Cisjordania, considerados ilegales por el Derecho Internacional. Se trata de poblaciones que, en muchos casos, son auténticas ciudades con decenas de miles de habitantes.

-No hay que menospreciar a estos salvajes –me dice Yohav, el camarero de la cafetería donde suelo tomar café al ir al trabajo– Ya mataron a Rabin y mira el de la Mezquita de Hebrón... Se cargó a cincuenta, ¿no?

-Cincuenta y seis –preciso – y también era americano

-Sí, de Brooklyn

Yohav es un joven camarero nacido en Haifa, en la costa, al norte del país. Es delgado, cuida su aspecto y no le gusta el ambiente religioso y estricto de Jerusalén. Durante muchos años vivió en Tel-Aviv, hasta que su novia consiguió un buen trabajo en esta ciudad disputada y se mudaron. Es laico -yo diría que de izquierdas- y no le gustan ni los colonos, ni los religiosos. Forma parte de los israelíes partidarios de la solución de los dos estados para los que los asentamientos son un obstáculo para la paz.

-Tytell es un terrorista y ya tenemos bastante con los terroristas de Hamas –continúa Yohav- el Estado debe demostrar que somos una democracia. Tiene que actuar con contundencia.

Hace malo. Mucho viento y lluvia racheada. Me abrocho la cazadora mientras termino mi café expreso y no puedo evitar preguntarle a Yohav antes de salir.

-Por cierto, si los tribunales le encuentran culpable de terrorismo, ¿destruirán su casa? –pregunto porque, desde mediados de la segunda intifada, el ejército israelí destruye las casas de los terroristas suicidas palestinos como forma de disuadir a otros que quieran seguir su ejemplo.

-Sabes que no estoy de acuerdo con eso –replica Yohav.

-Tienes razón –respondo mientras pago mi café y me arrepiento de haber hecho esa pregunta a uno de los muchos israelíes que no comulgan con los fanáticos.

Tags: , , , , , , , | 6 comentarios

13 Sep 2009

La reislamización de Gaza

por Óscar Mijallo el 13 Sep 2009 | URL Permanente

La casa olía a humedad y a rancio y el salón estaba envuelto en una penumbra fría. En las paredes había unos iconos modernos enmarcados sencillamente, como suelen tener los cristianos ortodoxos de Gaza. Dos mujeres y tres chicas de unos veinte años se sentaban en varios sillones tapados con mantas bastante desgastadas. Una de las mujeres, demacrada y ojerosa, acurrucada en uno de los sillones se cubría con una colcha.

-Yo la conozco -me dice mi productor- Ha adelgazado muchísimo. Hace un par de meses debía pesar quince kilos más. Debe estar enferma.

Jamia, la otra mujer, de unos 60 años, se levanta para colocar el plástico que impide que el frío entre por una de las ventanas. Los cristales se rompieron durante los bombardeos de la operación Plómo Sólido, a principios de año y meses después aun no han podido reponerlos.

-Su marido murió durante la guerra -nos cuenta Jamia- era mi hijo. Tenía tres niñas.

Cuando esto ocurrió faltaba poco para la visita del Papa y la corresponsal de La Gazeta de los Negocios, Lourdes Baeza, estaba preparando un reportaje sobre la situación de los cristianos.

-¿Te importa que vaya? -la dije el día antes, en el hotel- puede ser interesante.

-Para nada -respondió.

Fue un error y lo comprobamos al poco de comenzar la entrevista. Lourdes preguntaba sobre la situación de los cristianos y todas las repuestas eran terriblemente correctas.

-Estamos bien -era la contestación tipo de Rada, una de las chicas jóvenes- Hamas no se mete con nosotros. El problema son los israelíes. Hamas no oprime a los cristianos. Si no llevamos pañuelo no pasa nada. Si lo hacemos es porque queremos.

Entonces sonó el móvil de mi productor y éste salió del salón.

-Si no te importa preferiría que hiciéramos la entrevista por teléfono, más tarde - le dijo la chica a Lourdes - el productor es musulmán y preferiría no contarte todo delante de él.

Intenté explicarle que Nasser, era totalmente laico y, por supuesto, un profesional, que tendría la boca cerrada, pero ella insistía. Lo que Rada tenía que contar no me pareció especialmente importante en aquel momento. No entendí bien porqué tanta precaución. La chica decía que no había recibido amenazas ni agresiones, pero que oía los comentarios de la gente cuando no llevaba el pañuelo cubriéndola el pelo. Se quejaba de que la actitud de la sociedad les hacía, cada vez más dificil, salir descubiertas o en manga corta. Menos de cuatro meses después, Hamas le da la razón. Los grupos menos conservadores y defensores de los derechos humanos denuncian que los integristas han prohibido que las abogadas vayan con el cabello descubierto y sin vestidos largos a los juicios. Aseguran que en las escuelas el pañuelo es obligatorio para las niñas y a la que no lo lleve la mandan a su casa y que, de ahora en adelante, no habrá profesores masculinos en los colegios de chicas ni profesoras en los de chicos.

Hace unos diez días volví a Gaza. Era pleno Ramadán, el mes sagrado de los musulmanes en el que ayunan durante el día e incluso se abstienen de fumar. Este año ha caído en verano y es especialmente duro porque los días son más largos y hace más calor. Por eso, llevábamos abiertas las ventanillas de nuestro viejo Mercedes amarillo mientras el equipo de rodaje y yo íbamos a uno de los colegios públicos donde, supuestamente, Hamas ha impuesto el pañúelo islámico.

-¿Os importa que fume? -les dije.

Era una pregunta retórica, por respeto, ya que sabía que me dirían que sí. Los que trabajan para los medios de comunicación están habituados a los extranjeros y son muy liberales en cuanto al cumplimiento de los preceptos religiosos.

-No -contesto Mohammed, el cámara -pero no salgas del coche y procura que no te vea la policía.

-¿Tan mal está la cosa?. Hace un par de años pase aquí el Ramadán y nadie nos decía nada por fumar por la calle.

-Ya, pero ahora es diferente. Está Hamas. El otro día se presentaron varios agentes en la oficina. Decían que alguien les había dicho que había gente en la empresa que se saltaba el ayuno.

Recuerdo que en mi primer viaje a Gaza, en 2003, lo que más me sorprendió fue la playa. Nunca había visto con mis propios ojos bañarse vestidas de pies a cabeza a la mujeres. Y cuando digo vestidas me refiero a con abrigo largo, pañuelo y pantalones vaqueros debajo.

-Pero es un peligro -le dije entonces a Bahjet, mi traductor- esa ropa mojada pesa mucho, podrían ahogarse.

Bahjet dio otra profunda calada al narghile -la popular pipa de agua- que se estaba fumando, sentado en la terraza del Hotel Beach. Las burbujas gorgotearon y después, echando la cabeza hacia atrás, exhaló una bocanada de humo espeso, con olor a tabaco de manzana y anís.

-La ropa mojada no es un problema porque la mayoría no saben nadar así que, no se alejarán de la orilla -respondió- De todas maneras, si no se bañaran vestidas las mataría su padre o su marido. Gaza es Gaza y siempre ha sido así. Incluso los de Fatah son conservadores. Fíjate en esos chicos. Sólo uno lleva el torso descubierto. Van en camiseta.

Es cierto que Gaza siempre ha sido muy conservadora pero ahora la cosa va a más. Hamas no ha aprobado ninguna norma oficial para imponer la ley islámica pero organizaciones no gubernamentales y grupos pro derechos civiles denuncian que los islamistas la están imponiendo de facto. Cierto es que Gaza no es Khartun o Kabul. En la capital sudanesa Lubna Ahmed Husein se ha enfrentado a una pena de 40 latigazos por llevar pantalones en público. Ella no se ha doblegado y ha renunciado a la inmunidad que le daba su trabajo en las Naciones Unidas para plantar cara al gobierno islamista. Hace falta mucho valor para enfrentarse a los que tienen el poder y esconden la intransigencia, la intolerancia y la barbarie tras la piedad religiosa o las diferencias culturales. Quizás el ejemplo de Lubna sirva para empezar a parar los pies a los fanáticos disfrazados de piadosos.

Tags: , , , , , , , , | 8 comentarios

07 Ago 2009

Al-Fatah desde la grada

por Óscar Mijallo el 07 Ago 2009 | URL Permanente

Varios caza-bombarderos israelíes cruzan el cielo de Belén. Una, dos, tres veces en menos de media hora. Es el segundo día del VI congreso de al-Fatah y supongo que quieren demostrar a los asistentes, ex-combatientes palestinos venidos de todas partes de Cisjordania y el exilio, que están ahí.

Hace 20 años que la formación no celebra una de estas reuniones. Deben renovar sus órganos principales, el Comité Central y el Consejo Revolucionario y decidir qué políticas seguir con respecto a la organización integrista Hamas y en las negociaciones de paz con Israel.

Es un día muy caluroso aunque en la plaza de la Natividad corre, de vez en cuando, un poco de brisa que se agradece cuando uno lleva chaqueta y corbata. Me acerco a un corro de cuatro o cinco personas que hay alrededor de una de los pequeños restaurantes que venden falafel, unas bolas de pasta de garbanzo y verduras que se frien en una gran sartén que, en esta ocasión, desprende un inteso olor a fritanga.

-Hola, ¿me pone uno y una Mirinda? -no tengo hambre pero quiero hablar.

-Por supuesto -responde el vendedor. Un tipo flaco, con el pelo blanco y bigote.

-Hay mucha gente. Hoy irá bien el negocio -digo-.

-Sí. Debería haber un congreso de estos cada semana. No servirá para mucho pero al menos vendemos más.

-¿De dénde eres?. Pregunta uno de los tipos del corro.

-Español. Trabajo para Televisión Española.

-¡Ah, España!. "Barselona", Real Madrid, Messi, Cristiano Ronaldo. ¿Real Madrid o Barça?

-Real Madrid.

En realidad yo soy del Betis, pero como mantengo esta conversación unas cuatro o cinco veces diarias y ahora la mayoría de los palestinos son del Barça, digo del Madrid para animar la charla.

-¡No! ¡Barça mejor! - responden varios a la vez.

-Y tú, ¿Hamas o Fatah? -pregunto.

-Fatah, Fatah.

-Pero Hamas es mejor -le digo- Es como el Barcelona, siempre gana.

-Sí -me dice el tipo. Fatah como Real Madrid. No es buen equipo. Todos las estrellas juegan para ellos, no para el equipo. Por eso no ganan.

El comentario hace reir a todos. Me siento con ellos y empiezo a comer el falafel. Ya han empezado a discutir entre ellos sobre Fatah y el congreso, el primero sin Yasser Arafat, el histórico líder y fundador de la coalición. Otro tipo que debe rondar los cuarenta años y lleva un tatuaje en el brazo que no alcanzo a distinguir ataca a los dirigentes tradicionales del partido con vehemencia.

-¡Hay que echarlos a todos! -Dice mientras deja su vasito de té con menta en una bandeja y comienza su perorata- ¡Todos fuera!. Desde el presidente Abbas al último. Nos han llevado a la ruina. Han fracasado con Israel que se queda con la tierra en Cisjordania y también han fracasado con Hamas en Gaza. Necesitamos sangre nueva.

El tipo defiende la postura de los que se han llamado "nuevas generaciones". Es un calificativo chocante porque muchos de ellos pasan, de largo los cuarenta años. Son los que hicieron la primera Intifada en los Territorios Ocupados. Los que se enfrentaron a lsrael a pedradas y sufrieron las detenciones e interrogatorios mientras Arafat y su círculo se elegían entre ellos en el congreso de 1989 en Túnez. Desde entonces han luchado, pero no han logrado puestos de poder.

-El único bueno es Barghouti -asegura otro de los presentes en alusión al dirigente renovador que Israel mantiene en prisión- al menos no ha robado.

-¡Claro que no ha robado! -dice el vendedor mientras con una gran espumadera mueve las bolas de falafel en la sartén gigante- porque está en la cárcel.

Las risas que estallan en el grupo denotan que son amigos y que están de broma poque ese cometario sobre Barghouti podría comenzar una peligrosa discusión en otro momento. Marwan Barghouti es uno de los pocos líderes de al-Fatah que goza de buena reputación. Algunos le llaman el Mandela palestino. Fue líder de los Tanzim, una milicia de al-Fatah muy activa contra la ocupación israelí, responsable de varios ataques. Israel le capturó y condenó a varias cadenas perpetuas.

-Si él estuviera aquí, no quedaría ni rastro de Abu Mazen y de sus ladrones -dice el exaltado del tatuaje, que se llama Samer.

-Pero él no está aquí y quienes han venido dicen que son igual de corruptos -interrumpo.

-No todos -repite el exaltado- Hay gente que quiere poner otro rumbo.

-Samer -interviene otro de los del grupo- deberías estar ahí dentro, en el cogreso. Van a llevarse tu parte.

Samer le tira una bola de falafel y comenzan a discutir en árabe y a pelear en broma mientras los demás reimos.

-Entonces, ¿creéis que este congreso no sirve para nada? -pregunto.

El vendedor me mira y termina de sacar otra tanda de falafel de la gran sartén. Miro el aceite oscuro y humeante y pienso que no lo han cambiado desde el anterior congreso de al-Fatah.

-Fatah es Fatah -dice mientras se limpia las manos el delantal- Gane quien gane, nada va a cambiar.

Pago y me despido. Le doy vueltas a lo que me han dicho. Quizás sea cierto que todo seguirá igual y que a los únicos que les interesa el congreso es a los miembros de la coalición. Me alejo pero el olor a fritanga que despide la gran sartén se viene conmigo. Gracias a Dios la televisión, todavía, no transmite olores.

Tags: , , , , , | 10 comentarios

16 Jul 2009

Levitas enfurecidas

por Óscar Mijallo el 16 Jul 2009 | URL Permanente

Shivtei Israel, mi antigua calle en Jerusalén, muestra los destrozos que los haredines han hecho estos días. Es la calle principal de las que unen Mea Shearim, el barrio ultraortodoxo por excelencia de Jerusalén, con la ciudad vieja. La que los vecinos radicales de ese barrio usan para ir al Muro de las Lamentaciones y allí está el ayuntamiento. Por eso, ha sido uno de los centros de los disturbios.

Los haredíes se han lanzado a romper señales de tráfico y semáforos y a apedrear a la policía que ha detenido a varios de ellos. La basura está esparcida por la calzada y las aceras y también se ven restos de hogueras. También hay algunos cristales rotos a pedradas, entre ellos, el de la tienda de Falafel del hijo de mi anterior casera. Lo siento, ella era una vieja bruja pero él era simpático.

-¡Qué tal! -me pregunta el frutero, del que no recuerdo el nombre. Es un tipo flaco y tranquilo con bigote. Muy moreno. Siempre con la ropa sucia.

-Parece que se han enfadado -respondo.

-Deberían detenerlos a todos. Están tan locos como la mujer esa. ¡Llevo dos días con la tienda cerrada!

La mujer a la que se refiere el frutero es una ultraortodoxa de las sectas más radicales de Jerusalén de la que aún no se ha publicado el nombre. Algunos dicen que intentó matar a su hijo de hambre. El chico tiene tres años y pesa sólo siete kilos. En la foto que publican los diarios, aparece un chiquillo casi sin pelo, con los pómulos y las costillas muy marcadas y recuerda, tristemente, a las de los campos de concentración de la segunda guerra mundial.

La mujer, dicen los especialistas, tiene el síndrome de Munchaussen. Se trata de un trastorno psicológico por el que los afectados tratan de llamar la atención causando daño a otra persona. Las autoridades sanitarias lo advirtieron cuando atendían al niño y retiraron la custodia a la madre.

-Han hecho lo que tenían que hacer -dice el frutero-, quitarle al chico y renerla a ella. Estos son unos locos.

-Pues parece que va a seguir le digo.

Ya van tres días de protestas que reflejan las tensiones que existen entre los propios judíos, laicos y religiosos, y que, a menudo, acaban con los últimos destrozando cosas. Las últimas han sido unas protestas por un parking que abría en Shabbat.

Sigo caminando hacía mi antigua casa. Aprovechando que ya ha bajado el calor, se oyen las voces de los chicos que juegan al futbol en un parque cercano. La temperatura es agradable y si no fuera por el olor a basura quemada, habría un agradable olor a flores de los jardines que rodean el campo de fútbol. Lo sé bien porque viví allí durante casi un año.

-Mira lo que han hecho -me dice en inglés mi antigua casera que me ha reconocido, desgraciadamente- han quemado mi contenedor y las llamas han vuelto a quemar el granado.

-Pues nada, ¡a joderse! -le digo en español.

-¿Cómo?

-I´m very sorry -respondo en inglés para que me entienda.

En el año que yo viví allí, me lo quemaron tres veces en distintas protestas. Llegabas a tirar la basura y no había contenedor. Una de ellas el fuego alcanzó el granado que había bajo mi terraza y estuvo a punto de pasarse a la casa. Era el día del orgullo gay y mi mujer llegaba al aeropuerto desde Madrid. Lo apagué con una manguera de agua pero los haredines volvieron a insistir. Bajé y me encaré con ellos, que no estaban dispuestos a desistir.

-¿Qué haces? ¿No ves que vas a quemar mi casa?

El haredí, un tipo de mediana edad con una barba larga y poblada, me respondió en algo que podía ser hebreo o yidish -el dialecto de los judíos ultraortodoxos de europa del este-, haciendo aspavientos que yo entendí como amenazas. Claro, el tampoco me entendía a mí y debió pensar que era un laico que se le enfrentaba. Busqué a otro ultra que hablara inglés.

-¡Por favor! -le dije a mi traductor- dígale a éste que me van a quemar la casa.

-¡Hay que protestar contra los homosexuales! -respondió el ultraortodoxo-. ¡Mancillan el suelo de Jerusalén!.

-Vale, pero la casa es mía -le dije-. Mira, si quemáis el contenedor ahí, además de quemarme la casa molesta poco. ¿Por qué no lo lleváis al medio de la calle y lo hacéis allí que además conseguiréis cortarla?.

El ultra se atuvo a razones y junto con su cuadrilla de vándalos quemaron el contenedor en medio de la calle. Algunos de ellos tendrían más de 40 años, no eran unos chicos. Al verles hacer el salvaje recordé el nombre de la calle, Shivtei Israel, que en hebreo significa "las tribus de Israel". Pensé que estaba muy bien puesto.

¡Qué diferencia con otros religiosos!. Por ejemplo Yehuda, el director de Breaking the Silence, una ONG formada por ex-combatientes israelíes. Es un tipo gordo, alto y generalmente va sin afeitar pero es extremadamente educado. Su organización ha publicado un informe de militares que participaron en la guerra de Gaza, el pasado mes de diciembre. Es de lo más variopinta, junto a religiosos hay anarquistas con rastas y todos juntos defienden un ejército con moralidad. Una tarea difícil que demuestra lo extraña y sorprendente que es la sociedad civil israelí.

Tags: , , , , , , , | 6 comentarios